Santa Rosa de Sucumbios y El Diviso

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Descripción geofísica

Localización geográfica

Está ubicado al suroriente del municipio de Ipiales, en el departamento de Nariño. Limita al oriente con el municipio de Valle del Guamuez, en el departamento de Putumayo[1].


Geología estructural

En el área se presentan:

  1. Contacto cordillera-depresión.
  2. Plataforma sedimentaria con control tectónico parcial[1].


Geomorfología

Relieve

En la zona se encuentran sistemas morfogénicos asociados a:

  1. Piedemontes, exteriores, baños, sistemas aluviales,
  2. Llanura aluvial de desborde de los ríos andinos[1].

Dentro de las formaciones superficiales que ocurren en la zona, se encuentran:

  1. Depósitos aluvio-torrenciales con influencia fluvioglaciar.
  2. En Nariño hay influencia fluvio-volcánica y cobertura de cenizas, depósitos de sedimentos aluviales heterogéneos.
  3. Los materiales más gruesos se encuentran cerca de la cordillera[2].


Modelado

En la zona se encuentran:

  1. Conos de eyección con pendiente media ligeramente plana.
  2. Planicies aluviales de pendiente media plana, con bancos, meandros, cauces abandonados, diques y cubetas de desborde[1].

Ocurren procesos de modelado del siguiente tipo:

  1. Escurrimiento superficial difuso con disección incipiente.
  2. Inundaciones periódicas.
  3. Aluvionamiento[2].

Los procesos secundarios son:

  1. Disección mayor con socavamiento lateral ligada a los ríos, desbordamiento y flujos torrenciales.
  2. Encharcamiento.
  3. Socavamiento leve[2].

Se encuentran dos tipos de paisaje:

  1. Piedemonte coluvio aluvial con inclinación menor al 12% y drenaje imperfecto a excesivo.
  2. Planicie aluvial con inclinación menor al 7% y drenaje pobre a muy pobre[2]


Hidrografía

Cuencas

El resguardo está ubicado en la cuenca del río Putumayo[1]. La escorrentía está entre 2500 a 4000 mm anuales[2]. Se presentan ambientes sedimentarios y vulcano clástico con buenas posibilidades hidrogeológicas[2].


Sistemas lóticos

En la zona se encuentra la quebrada Sempelella[1].


Sistemas lénticos

No hay presencia de sistemas lénticos representativos.


Climatología

Clima

El resguardo se encuentra entre 0 a 800 metros sobre el nivel del mar[1] y presenta las siguientes características:

  1. La temperatura es mayor a 24°C.[2].
  2. La precipitación está entre 3000 a 3500 mm anuales[2].
  3. Los meses de abril, mayo, octubre y noviembre son los más lluviosos[3]


Zonificación climática

El clima en la zona es Cálido muy Húmedo[1].


Amenazas naturales

En la zona hay amenaza baja por remoción en masa y amenaza sísmica alta[1]. Se presentan inundaciones frecuentes[2].


Descripción biótica y ambiental

Características biofísicas

Zonas de vida y biomas

De acuerdo al sistema de clasificación de zonas de vida de Holdridge, el área del resguardo corresponde a la zona de vida de bosque bosque muy húmedo Tropical (bmh-T)[1]. Respecto a los biomas, según el Módulo de Información Geográfica del Observatorio de Territorios Étnicos[4] y el Mapa de Ecosistemas Continentales, Marinos y Costeros de Colombia[5], el área pertenece al Zonobioma Húmedo Tropical de la Amazonía y la Orinoquía; una zona al suroriente pertenece a los Helobiomas de la Amazonía y Orinoquía. Es importante destacar que con base al Mapa General de Ecosistemas de Colombia, en la zona se encuentran ecosistemas naturales de bosque alto denso de las llanuras de inundación de ríos andinos (aguas blancas) y ecosistemas que han sido transformados en agroecosistemas mixtos[6].


Áreas para la conservación y traslape con áreas protegidas

El área del resguardo no se cruza con áreas protegidas.

Nota: Es importante tener en cuenta que parte de los ecosistemas naturales del área están transformados. Por esto, las iniciativas y las prácticas tradicionales de conservación y manejo ambiental de los recursos naturales, en la zona, son importantes y contribuyen a preservar las condiciones de vida y prácticas tradicionales de las comunidades indígenas.


Biodiversidad

Introducción

En la zona del resguardo, la biodiversidad se ha visto amenazada por la acción colonizadora, las exploraciones y explotación de petróleo y cultivo de coca que han devastado gran parte de los recursos naturales, causando la extinción de algunas especies, tanto plantas como animales, y la disminución de los volúmenes de agua de los ríos y quebradas. A pesar de todo esto, aún se conservan algunas especies propias de la región[7].


Fauna

Gran parte de las especies de fauna se han visto afectadas por la pérdida de hábitat a causa de la tala para abrir claros para cultivar plantas de uso ilícito por parte de los colonos y por la caza indiscriminada. Especies Representativas Del Resguardo:

  • Aves: loros, pavas, ronca, tucanes, carpintero, azulejos, torcazas, perdiz, panguana, curillos, mochilero, algodonero, flojosos, chapetones, chontadureros, chilango, guacamayas, pato, cuervo.
  • Peces: bocachico, dentones, cucas, avionas, sabaleta, singo, temblón, botello o bocón, mojarra, corunta, descomador, piacalon.
  • Reptiles: la gata, la berrugosa, la veinticuatro, la coral zapa, la nupa, el guio, el mialo y la falsa coral.
  • Mamiferos: ratón de monte (balsero, palmífero, negro y puyoso), tintín, guaram erizo, ardilla, libre, gurre, trueno, nutria, chigüiro, oso hormiguero, tigrillo, zorro, mico (cotoncilla, totudo, tití, tanque, chichico, tirire), danta, venado y perico o perezoso.
  • Insectos: hormigas, zancudos, jején, arenilla, cucarrones, machacas, mariposas, avispas, abejas, moscas, luciérnagas y grillos[7].


Flora

Vegetación y especies representativas del resguardo:

La vegetación varía a lo largo y ancho del resguardo. Hay zonas en las que hay cultivos de coca, maíz, plátano y pastos; en otras zonas se conserva vegetación nativa como: trueno, tumbue, escosumbo, sábalo, marupa, punchira, higuerón, lombricero, cocor, pescado, sambaca, papa de chuqui, uva silvestre, mano de Dios, guasca y chuchuguasi. También se encuentran plantas medicinales muy bien conocidas por la cultura occidental como la zarza parrilla, ipecacuana, quina y algunos bejucos. Entre las especies maderables se han registrado el cedro, la caoba, guayaca, caracolí, comino, amarillo, aceite, flor amarilla, flor morada, ceiba, caucho, hobo, guarumo, matapalo, chontaduro, moriche, cumaré, mil pesos y palmita. Otras especies en la zona son: achapo, baleos, rachura, yarumo, caucho, siete cueros, morochillo, jigua, aguarras, cacao silvestre, cimarrón; palmáceas como la chonta, taguaseje, cumare, platanillo, helechos y palma de yarinal[7].


Uso de los recursos naturales renovables

Los indígenas Kofán utilizan las siguientes plantas medicinales que hacen parte de la flora nativa de la región: El trueno para infecciones de la piel, tumbue para la diarrea, vómito y dolor de estómago; escosumbo para la amibiasis, sábalo para el dolor del cuerpo, raíz de Marupa para los cólicos; la infusión de las almendras de Punchira para la disentería. Para la diarrea y para los cólicos la semilla de higuerón como vermífugo; la sambaca para el tratamiento del cáncer, la uva silvestre como calmante y anestésico al igual que el árbol medicinal de Chuchuguas[7]. Utilizan los frutos de otras plantas como el achapo, baleos, yarumo, caucho, siete cueros, jigua, caracolí y cimarrón para la elaboración de artesanías; la palma de Yarinal, originaria de la región de los kofanes y que tiene hojas largas y finas, se utiliza para construir viviendas y las pepas para fabricar botones. La sanquemula se utiliza para construir lanzas y saetas. Finalmente, la churimba, el guamo y el copal se usan para preparar inciensos[2]. Para los bailes tradicionales, los indígenas se ponen plantas ornamentales en brazos y piernas. En los collares utilizan dientes de tigre y danta, y hacen coronas de madera adornadas con plumas de hermosos colores[2]. Para la ceremonia del Yagé, que es una planta sagrada no sólo para los kofanes sino para muchos pueblos de la Amazonía, es la “planta madre” con la que realizan diferentes actividades de curación de enfermedades causadas por malos espíritus. En la ceremonia visten túnicas de diferentes colores y collares de varias semillas como lágrimas de san pedro, adresilla, cascabel o diente de tigre y danta[2].


Impacto ambiental

Proyectos

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Contaminación

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Cultivos de uso ilícito

De acuerdo al Mapa de Resguardos y Cultivos de Coca 2011, el resguardo pasó de 6 hectáreas de coca, en el 2010, a 13 hectáreas en el 2011[8].


Planes de manejo y ordenamiento ambiental territorial

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Sistemas de organización y formas de gobierno

Gobierno propio y ley de origen

Ejercicio de soberanía sobre el territorio

El Pueblo Cofán del resguardo habita desde tiempos remotos el territorio comprendido entre los ríos Orito, Guamuéz, parte del Río Putumayo, San Miguel y Aguarico; fue en este lugar que su gente creó todo un sistema de representaciones en el que, por medio del uso ritual de ciertos elementos ofrecidos por el entorno, como la planta del Yagé, se hace posible conocer e interactuar con los espíritus que determinan el rumbo de los acontecimientos sobre la tierra[9]. El pueblo Cofán es un pueblo de sabedores que tiene la capacidad de manejar las plantas y curar enfermedades; ofrecen su conocimiento a la humanidad basándose en un sistema complejo que involucra a los seres humanos, los espíritus y la naturaleza, guiado por los principios de generosidad y humildad[10]: “En el territorio se desarrollan las prácticas culturales del Pueblo Cofán (A´I), [que] tienen una dimensión espiritual que orienta el uso del espacio mediante la protección de sitios sagrados y la relación con las plantas, ríos, animales, aire, suelo. El ejercicio de la autonomía [es entonces vital] para definir las reglas que regulan esas relaciones”[2].


Autoridades tradicionales: transmisión de autoridad y conocimiento sobre el territorio

Toda la cultura, el idioma, el pensamiento y espiritualidad del pueblo Cofán están materializadas en sus Autoridades Tradicionales o Curacas, es decir, los sabedores y/o mayores de cada comunidad[10], quienes, por medio de una vida entera de aprendizaje, han desarrollado la capacidad de manejar el Yagé de manera ritual y utilizarlo, no sólo para la cura de enfermedades, sino para orientar la vida de los individuos, enviar castigos, interactuar políticamente y definir el rumbo de su comunidad.


Instituciones políticas y sociales indígenas

Autoridades y representantes indígenas: elección o designación

La base organizativa del resguardo es la familia nuclear o familia extensa, en la que el padre representa la figura de autoridad; sin embargo, está organizado políticamente a través del Cabildo, que funciona como forma de gobierno y cuya Junta de Cabildo es elegida por los miembros de la comunidad para que cumpla con sus funciones administrativas y de autoridad, por el término de un año[11].


Espacios y acciones de reclamación y reconocimiento de derechos

El resguardo, representado por su Junta de Cabildo, se: “encuentra asociado y representado por la asociación Mesa Permanente del pueblo Cofán y cabildos indígenas del Valle del Guamuéz y San Miguel, con un representante, Director Ejecutivo elegido a través de Congreso por el término de tres años, como interlocutor válido ante las instancias del Estado y demás instituciones no gubernamentales, el cual se encuentra acompañado paralelamente con el Consejo de Autoridades Tradicionales”[10].


Jurisdicción especial indígena

En un esfuerzo por concertar la reglamentación interna del pueblo Cofán, con las políticas de las instituciones estatales, se ha construido desde el 2009 el Plan de Salvaguarda del pueblo Cofán, desarrollado conforme a lo estipulado en el Auto Constitucional 004 para la salvaguarda de los pueblos indígenas en vía de extinción, por causa del conflicto armado. En este Plan se identifican como principales problemas para el ejercicio de la autoridad propia, la intervención abusiva de entidades estatales, la presencia de actores armados dentro del territorio y la desunión de las comunidades por apoyar a sus autoridades propias. En este sentido se propone generar programas para que la comunidad se apropie de su Ley de Origen y Derecho mayor; además es necesario impulsar proyectos que den a conocer las reglamentaciones internas a las entidades estatales y al Ejército Nacional, y fomentar la participación directa del pueblo Cofán en redes interinstitucionales de derechos humanos[10].


Relación con actores e instituciones no indígenas

Autoridades e instituciones estatales y privadas

El resguardo, en la búsqueda de reivindicación y reconocimiento de derechos y espacios de participación el resguardo se ve afectado o mantiene una relación con las siguientes instituciones y/o proyectos:

  • Alcaldía Municipal de Ipiales: El resguardo se encuentra ubicado dentro de la jurisdicción del Municipio de Ipiales, motivo por el cual la gobernación municipal es la encargada de la administración de los fondos del Sistema General de Participación SGP. Así mismo el gobierno municipal, mediante su Plan de Desarrollo para los años 2008 a 2011, ha expuesto diferentes iniciativas con el objetivo de fortalecer la medicina tradicional y los procesos organizativos del resguardo[12].
  • CORPONARIÑO: La Corporación Autónoma Regional de Nariño ha contemplado dentro de su Plan de Gestión Ambiental Regional 2002-2012, diferentes acciones para el fortalecimiento de la población indígena Awá del resguardo; la corporación promueve procesos participativos, reconociendo que la imposición de modelos de manejo ambiental ha generado obstáculos en la relación con la población indígena, por lo que se pretende promover un modelo de desarrollo concertado de acuerdo con la tradición cultural, garantizando el pleno ejercicio de las autoridades indígenas con autonomía y criterios propios. CORPONARIÑO expone además la necesidad de implementar programas para la consolidación de gobierno propio y la aplicación de justicia indígena[13].
  • Ministerio del Interior-Gran Tierra Energy Colombia: En el año 2011, la empresa Gran Tierra Energy Colombia solicitó concepto de viabilidad al Ministerio del Interior para ejecutar el proyecto “Proyecto Sísmico Rumiyaco Sur 3D”, el Ministerio se pronunció certificando la presencia del resguardo en el territorio, por lo que instó a la empresa para iniciar el proceso de consulta previa con las autoridades indígenas del resguardo3.
  • Proyecto Madre Tierra-OZIP: A través de la Organización Zonal Indígena del Putumayo, se ha ejecutado el Proyecto Madre Tierra, que tiene como objetivo realizar delimitaciones territoriales tomando como base principal el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas, en este caso de las autoridades tradicionales del pueblo Cofán en el resguardo Santa Rosa de Sucumbíos[14].


Relaciones interétnicas

De acuerdo con el estudio socio-económico realizado en el año 1998 para la constitución del resguardo, en los territorios de influencia y/o predios de interés para el trámite de legalización, se encontraron registros de posesiones de personas ajenas a la comunidad indígena, que ocupan 3.900 hectáreas del resguardo[11]. Esta situación es denunciada por el pueblo Cofán como una invasión de tierras por parte de colonos ajenos al pueblo indígena[10].


Actores armados

Según información proporcionada por la Corporación Autónoma de Nariño, en el Municipio de Ipiales operan múltiples actores armados, como: Frente 2° de las FARC y Bloque Comuneros Sur de la guerrilla del ELN[13], lo que implica la permanente interacción y cruces de jurisdicción y autoridad entre el sistema de gobierno propio y las formas de autoridad impuestas por los actores armados.


Resguardos fronterizos

No aplica.


Uso, vocación y potencialidades de los suelos

Suelos

Características de los suelos

En la zona se encuentran suelos originados de tobas de ceniza y lapilli con ceniza volcánica sectorizada. Son muy profundos, bien drenados y de grupo textural franco-grueso y arenoso. Presentan reacción moderada y fuertemente ácida, alta capacidad catiónica de cambio, mediana saturación de bases, altos contenidos de carbono orgánico, medianos contenidos de calcio y magnesio, altos contenidos de potasio en superficie y bajos en profundidad, bajos contenidos de fósforo en superficie y medianos en profundidad y fertilidad moderada[15].


Condiciones actuales

Intervención:

La vegetación natural ha sido reemplazada por cultivos de trigo, cebada, maíz, papa y arveja, y en algunos sectores por pastos. La escasa vegetación natural que aún queda está representada por algunas especies de chilco, mora, hierba, gallinazo, espino, encino y altamisa[15]. Fenómenos de degradación en los suelos del resguardo: Procesos erosivos ligeros[2].


Vocación y recursos alternos

Utilidad

Son suelos recomendados para cultivos de trigo, cebada, papa, arveja, maíz, hortalizas, frutales (perales, manzanos, ciruelos), mora, fresas y cultivos de clima frío. Igualmente se pueden utilizar en ganadería extensiva y semi-intensiva con pastos de kikuyo, rye-grass y pasto azul[15].


Recursos minerales

En el municipio de Ipiales hay yacimientos o explotaciones mineras de oro (producción media de 770 g)[16].


Importancia, uso y aprovechamiento actual

Prácticas productivas-UAF

Autóctonas:

Las prácticas económicas tradicionales giraban en torno a la horticultura de subsistencia basada en el sistema de tumba y quema, caza, pesca y recolección de frutos silvestres. Sin embargo, la expansión de la colonización en esta región llevó a los indígenas del resguardo a integrarse en la red del mercado regional y a asimilar formas de trabajo, comercio y explotación de los recursos naturales de sus vecinos colonos como la agricultura comercial, crianza de animales domésticos, explotación de madera y fabricación de artesanías, actividades para obtener dinero y comprar los productos manufacturados que han entrado a ser indispensables como las herramientas de acero, escopetas, vestidos, linternas, radios, alimentos y otros[17]. Agrícolas y pecuarias:

  • La actividad principal en el resguardo es la agricultura, pero hay que diferenciar entre la agricultura de autoconsumo y la comercial, ambas practicadas en el resguardo.
  • En la agricultura de autoconsumo, los productos se destinan a satisfacer las necesidades de alimentación de las familias indígenas. Las chagras o campos de cultivo se localizan cerca de las casas y su tamaño varía de acuerdo con el número de consumidores al interior de cada familia: las hay desde media hectárea hasta dos hectáreas. Su principal característica es la variedad de productos que en ellas se cultivan, siendo los más importantes la yuca dulce y el plátano, de período anual, acompañados de numerosos frutales, condimentos y plantas medicinales. En esta región, la yuca dulce desplazó completamente la variedad amarga.
  • Al hombre le corresponde escoger el lugar de la chagra y la preparación del terreno (tumba y socola). La mujer se encarga de la siembra, cuidado y recolección de los productos. Generalmente se realizan una siembra y dos resiembras en el mismo terreno (tres años), al final de los cuales se abandona la chagra, quedando únicamente los frutales que poseen ciclos vegetativos de varios años.
  • En la agricultura comercial, los productos se destinan al mercado regional. Esta se ha constituido en el centro de la actividad económica pues de ella depende la familia para obtener el dinero necesario para complementar sus necesidades básicas. Los cultivos de la chagra comercial son fundamentalmente de maíz y arroz. Las chagras se localizan, preferencialmente, en las partes de vega por ser los terrenos más fértiles; su extensión varía entre las tres y seis hectáreas y su permanencia en el mismo sitio es hasta de ocho años o más. Por lo general, se realizan dos siembras al año. La primera (y más importante) inicia en el verano de mitad de año con la preparación del terreno (tumba y quema); en agosto, cuando se inician las lluvias, se efectúa la siembra; en los meses siguientes (de septiembre a octubre), se llevan a cabo las labores de cuidado y deshierbe, de tal manera que la época de cosecha viene a coincidir con la época seca de fin de año, necesaria para la maduración total del producto. La segunda siembra se inicia en enero o febrero, para cosechar en mayo. Sin embargo, la inestabilidad de las lluvias en este período del año (escasez de lluvia en los días que siguen a la siembra por prolongación del verano o abundancia para la época de cosecha por la prolongación del invierno) aumenta los riesgos de pérdida de esta segunda siembra.
  • Todas las labores que demandan los cultivos comerciales son responsabilidad del hombre, por lo que es frecuente la asociación padre e hijo o de dos hermanos en dicha empresa. Entre los indígenas Kofán que habitan en el resguardo, es usual el empleo de jornaleros agrícolas, por lo general jóvenes indígenas o colonos vecinos. La principal dificultad que enfrentan los productores indígenas del resguardo es el mercadeo del producto y el elevado costo de transporte hasta el mercado regional, que solo les deja un mínimo margen de ganancia.
  • La crianza de especies menores, la explotación maderera y la fabricación de artesanías tienen como finalidad obtener ingresos suplementarios en las épocas en que no hay cosechas[2].

UAF (Unidad Agrícola Familiar): Se ha creído que la totalidad de los territorios de los resguardos son de uso agropecuario o que están en condiciones de ser explotados para producir bienes. Esta idea no tiene en cuenta la cultura y tradiciones productivas, los territorios colectivos, las áreas protegidas o no aptas para la actividad productiva, ni los lugares sagrados o en donde está prohibida la actividad económica. Teniendo en cuenta estas características, el cuadro de tenencia efectiva de la tierra, por parte de las comunidades indígenas, variaría considerablemente, y no se podría hablar de ninguna forma equivalente de tenencia de mediana o gran propiedad, predominando el microfundio y la pequeña propiedad con menos de una UAF (5 hectáreas)[18].


Plan de desarrollo

Impactos en los territorios indígenas

En el Plan Básico se contempla realizar inversiones estratégicas, tanto del sector privado como público que conlleven al uso racional de la diversidad biológica y el aprovechamiento del paisaje natural, retomando aspectos ancestrales de las comunidades indígenas presentes en el municipio[12].


Estrategias de conservación

Como estrategia de conservación de los suelos se recomienda:

  • La aplicación de fertilizantes de fórmula completa y altos en fósforo.
  • Realizar labores de preparación y siembra en sentido transversal a la pendiente.
  • Efectuar rotación de cultivos e incorporación de residuos orgánicos.
  • Teniendo en cuenta la aparición de heladas y que algunos de estos suelos tienen baja retención de humedad y pueden permanecer secos por varios días en el año, se aconseja la aplicación de riego para evitar que los cultivos sufran estrés y quema por falta de agua y la producción disminuya o se pierda[15].


Planes de vida

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Demografía

Estructura, densidad y distribución poblacional

Censos y proyecciones

La población del resguardo Santa Rosa de Sucumbíos pertenece al pueblo Kofán (también llamados Cofán, Kofane), que habita al noroccidente de la Amazonía Colombo-Ecuatoriana entre los ríos Guamués (afluente del Putumayo) y el Aguaricó (afluente del Napo). El censo DANE del 2005 reportó 1.657 personas auto-reconocidas como pertenecientes al pueblo Kofán, que representan el o,1% de la población indígena de Colombia. El pueblo Kofán se concentra en el departamento del Putumayo, donde habita el 88,7% de la población.

Pueblo Indígenas autoreconocidos en el censo del 2005 Porcentaje población indígena nacional
Kofán 1.657 0,1 %

El Instituto Colombiano de Reforma Agraria por medio del resolución de constitución 010 de 1998 constituyó el resguardo Santa Rosa de Sucumbíos-El Diviso y adjudicó a la comunidad 1.140 hectáreas. La población del resguardo según:

  • Resolución de constitución número 010 de 1998 –INCORA-: La comunidad estaba conformada por 75 personas agrupadas en 19 familias, de las cuales 43 eran hombres (57,3%) y 32 mujeres (42%)
  • El Censo Nacional de 2005 del DANE: reportó 94 indígenas en el resguardo.
  • Proyección estadística a 2012 –DANE-: se estima que para este año la población indígena del resguardo asciende a 109 personas.
  • La densidad de la población con respecto al año en que se constituyó el resguardo correspondía a 15,2 hectáreas por habitantes, y con base en la proyección poblacional del DANE para el año 2012, esta densidad es de 10,45 hectáreas por habitantes.
  • Relación poblacional del resguardo respecto al pueblo indígena.


Población según Censo 2005 % Población
Pueblo Kofán 1.657 100%
Resguardo Santa Rosa de Sucumbíos-El Diviso 94 5,67%

Poblamiento y distribución espacial de la población

La comunidad se encuentra localizada en el municipio de Ipiales, al suroriente del departamento de Nariño, límite con el departamento de Putumayo, frontera con la Republica de Ecuador entre los ríos Rumiyaco, Churuyaco y en parte del Río San Miguel. Su patrón de asentamiento es disperso y sus viviendas se asemejan a la vivienda de los colonos de la región. “Las comunidades Kofán, debido a la dispersión de sus asentamientos y la disminución demográfica, conforman comunidades multiétnicas. Su patrón de residencia está dispersa a lo largo de los ríos y quebradas de Colombia y Ecuador y se asemeja a la vivienda de los colonos en la región. Aunque su territorio fue dividido mediante la definición de los límites internacionales, los cofanes han tenido siempre como referente cultural el río San Miguel. Sus relatos míticos hablan del río como el hábitat tradicional de los antiguos y sus valores se estructuras en torno en relación con la presencia de los ríos San Miguel, Putumayo y Guamuéz. En la actualidad existen fuertes lazos sociales con los miembros de la comunidad cofán que viven en el lado ecuatoriano, con los cuales se tiene una relación de parentesco y se realizan movimientos poblacionales frecuentes[19]“.


Sistemas de parentesco

Parentesco

En las comunidades indígenas Kofán (Cofán, Kofane) predomina la familia nuclear (hombre, su cónyuge y los hijos célibes)pero también las hay extensas , conformadas por dos o tres nucleadas, las cuales desarrollan actividades dentro de la misma parcela, propiedad del padre, asignada por este a sus hijos para su usufructo y provecho y el sostenimiento de las nuevas familias. Entre los Kofán, el principio de filiación es bilateral (padre y madre) y si bien algunos indígenas remarcan su descendencia por línea paterna, actualmente tienden a agruparse en familias extensas, que incluyen parientes maternos y paternos; la elección del cónyuge sólo cumple la regla de exogamia a partir de la exclusión de los primos y hermanos bilaterales. La mujer se considera apta para contraer matrimonio a la edad de 18 años y el hombre a los 20. Cuando la joven pareja decide casarse, avisa a sus padres quienes preparan una reunión, donde el gobernador o el capitán de la comunidad realiza una ceremonia de matrimonio a imagen de las efectuadas por los sacerdotes, quedando formalizada la unión, hasta que se pueda llevar a cabo la ceremonia católica[20].


Movimientos migratorios y desplazamientos

Migración y desplazamiento

La lógica de desplazamiento en esta región putumayense está estrechamente relacionada con la intensificación de la confrontación armada y la presencia de diversos actores armados irregulares, entre éstos las nuevas bandas criminales. Por otra parte, la campaña de fumigación aérea y erradicación manual adelantada por la Fuerza Pública ha incidido en que algunos de sus pobladores se desplazaran a otras regiones del país o incluso hacia la República de Ecuador para encontrar otro sustento económico. Sin embargo, es posible que muchas de las personas desplazadas desde Putumayo en este periodo, en particular las personas oriundas de Nariño y Cauca hayan regresado a sus lugares de origen, por un aumento de los cultivos que se registró recientemente en estos departamentos[21].


Vulnerabilidad poblacional

Dentro del marco del plan de salvaguarda del Pueblo, la comunidad de Santa Rosa de Sucumbíos-El Diviso identifico que algunos causantes de la vulnerabilidad poblacional se relacionan a la contaminación de las fuentes hídricas por el inadecuado tratamiento de las aguas negras de poblaciones vecinas, cultivos de uso ilícito, fumigaciones aéreas, explotación petrolera y derrame de crudo sobre los ríos. Asimismo, dentro del plan de salvaguarda se identificó que la contaminación por derrame de crudo en el resguardo es resultado de efectos indirectos de esta actividad en El Empalme que colinda con el río Rumiyaco y que existe riesgo de contaminación en la comunidad por las fumigaciones aéreas, el matadero construido en la vereda La Libertad, los alcantarillados construidos sin tratamiento de aguas residuales en el Empalme. El pueblo Cofán ha sufrido siglos de afectación a causa de diferentes actores y coyunturas: la explotación petrolífera, la apertura de carreteras, la apropiación de tierras ancestrales, el accionar de grupos armados al margen de la ley y la presencia de cultivos de uso ilícito, han obligado al pueblo Cofán a replegarse a zonas de colonización y poco a poco ir viendo como se debilitan sus tradiciones e historia indígena. Por causa de las constantes incursiones de los grupos armados en territorio Cofán, relacionadas con la lucha por el control y posesión territorial de lo que es el espacio ancestral cofán, su pueblo ha enfrentado presiones para desplazamientos. La presencia de cultivos ilícitos ha sido una constante desde finales de los noventa. Según los cofanes la introducción de la coca ha cambiado gran parte de la cultura y las formas de producción dentro de las comunidades. Con los cultivos de coca y el narcotráfico llegaron también la insurgencia y los grupos paramilitares que financian sus actividades en parte con el negocio de la coca y la pasta base, dando pie al inicio de una intensa guerra antinarcóticos en la zona. La cosmovisión y cultura cofán está estrechamente vinculada a las ceremonias de toma del yagé. Como consecuencia de las fumigaciones y la erradicación, las plantas sagradas y medicinales se han reducido en los resguardos cofanes en los últimos años. Los erradicadores han cortado el bejuco del yagé y las fumigaciones han secado y destruido también varias matas complementarias del yagé. Además las ceremonias ya no se pueden hacer con tranquilidad por la contaminación, la bulla, el medio ambiente violentado y la presencia de grupos armados[19].


Seguridad y soberanía alimentaria

Seguridad alimentaria

Autonomía alimentaria:

Tradicionalmente, sus prácticas económicas giraban en torno a la horticultura de subsistencia basada en el sistema de tumba y quema y la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Sin embargo, la expansión de la colonización en esta región llevó a los indígenas a integrarse en la red de mercado regional y a asimilar formas de trabajo, comercio y explotación de los recursos naturales de sus vecinos colonos, tales como la agricultura comercial, la crianza de animales domésticos, la explotación de la madera y fabricación de artesanías, actividades encaminadas a la consecución de dinero para comprar los productos manufacturados que han entrado a ser indispensables en esta nueva situación, como lo son las herramientas de acero, escopetas, vestidos, linternas, radios, alimentos y otros[20].


Soberanía alimentaria

Tradicionalmente, sus prácticas económicas giraban en torno a la horticultura de subsistencia basada en el sistema de tumba y quema y la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Sin embargo, la expansión de la colonización en esta región llevó a los indígenas a integrarse en la red de mercado regional y a asimilar formas de trabajo, comercio y explotación de los recursos naturales de sus vecinos colonos, tales como la agricultura comercial, la crianza de animales domésticos, la explotación de la madera y fabricación de artesanías, actividades encaminadas a la consecución de dinero para comprar los productos manufacturados que han entrado a ser indispensables en esta nueva situación, como lo son las herramientas de acero, escopetas, vestidos, internas, radios, alimentos y otros[21] La principal actividad del proceso productivo en las tres comunidades es la agricultura, sin embargo se establece una diferenciación entre la agricultura de autoconsumo y la comercial, que no sólo se refiere al destino final que se le da al producto, sino también al producto sembrado, al tipo de cooperación, a la división del trabajo por sexos y a la cantidad de trabajo invertido. En la agricultura de autoconsumo, los productos se destinan a satisfacer las necesidades de alimento de las familias indígenas. Las chagras o campos de cultivo se localizan cerca de las casas y su tamaño varía de acuerdo con el número de consumidores al interior de cada familia; las hay de tan sólo media hectárea hasta de dos hectáreas. Su principal característica es la variedad de productos que en éstas se cultivan, siendo los más importantes la yuca dulce y el plátano, ambos de período anual, acompañados de numerosos frutales, condimentos y plantas medicinales. En esta región, la yuca dulce desplazó completamente la variedad amarga. Al hombre le corresponde escoger el lugar de la chagra y la preparación del terreno (tumba y socola). La mujer se encarga de la siembra, del cuidado y recolección de los productos. Generalmente, se realizan una siembra y dos resiembras en el mismo terreno (tres años), al final de las cuales se abandona la chagra al reciclaje del bosque, persistiendo únicamente los frutales que poseen ciclos vegetativos de varios años. En la agricultura comercial, los productos se destinan al mercado regional. Ésta se ha constituido en el centro de la actividad económica, pues de su éxito depende que la familia pueda obtener el dinero necesario para llenar los requisitos de su reproducción en las actuales condiciones. Los cultivos de la chagra comercial son fundamentalmente de maíz y arroz. Las chagras se localizan preferencialmente en las partes de vega por ser los terrenos más fértiles; su extensión varía entre tres y seis hectáreas y su permanencia en el mismo sitio es hasta de ocho años o más. Por lo general se realizan dos siembras al año. Todas las labores que demandan los cultivos comerciales corren bajo la responsabilidad del hombre, por lo cual es frecuente la asociación padre e hijo, o de dos hermanos, en dicha empresa. Entre los Siona y los Kofán, es usual el empleo de jornaleros agrícolas que pueden ser jóvenes indígenas o colonos vecinos. La principal dificultad que enfrentan los productores indígenas en esta actividad es el mercadeo del producto y el elevado costo del transporte hasta el mercado regional, que sólo les deja un mínimo margen de ganancia. Las actividades de caza, pesca y recolección han disminuido considerablemente en los últimos tiempos, pues el avance de la colonización, la tumba de la selva, la agricultura intensiva, el establecimiento de pastos para ganadería, la pesca con dinamita y con redes, entre otros, han ocasionado un cambio en la ecología de la zona, que torna cada vez más difícil e inciertas estas actividades. Sin embargo, su importancia como principal fuente de proteínas de la dieta alimenticia hace que todavía se practiquen con cierta regularidad[21].


Salud y educación

Salud:

En materia de salud la situación de nuestras comunidades indígenas ha sido de desatención permanente por las siguientes razones: a. La mayoría de nuestras comunidades conservamos la cosmovisión propia, la salud ha sido trabajada por los médicos tradicionales de espanto, de mal viento, de chutún, de duende, de picadura de culebra, pulseadores, sobanderos y parteros en nuestro idioma awapit = iznakuttamkika; por medio de sus prácticas tradicionales rituales, las cuales nos han permitido sobrevivir con una mínima atención estatal. Como pueblo indígena conservamos nuestra lengua materna y, a pesar de contar con normas especiales de la Legislación Indígena Nacional, que nos amparan en cuanto a la atención gratuita en salud, no ha sido posible hacerlas cumplir en muchas oportunidades, porque los funcionarios de los hospitales y centros de salud, quienes deberían atender a cualquier ciudadano sin tener en cuenta las diferencias culturales, en muchas ocasiones no lo hacen. b. Dificultad para trasladarnos a los hospitales y centros de salud que existen en esta región (ubicados en las cabeceras municipales y en algunos poblados), ya que nuestras familias viven dispersas en extensos globos de terreno, distantes entre una hora, y hasta dos días, de camino de la carretera; tenemos tan solo caminos peatonales de trocha, cruzando quebradas y ríos mediante puentes de cable y en canoas. En los años de 1994 y 1995, la enfermera Gloria Narváez como asesora del Instituto Departamental de Salud de Nariño, formó un grupo de voluntarios indígenas a quienes dio una dotación inicial; más adelante, la UNIPA concertó con el Plan Nacional de Rehabilitación de la Presidencia de la República, la formación de 24 Promotores en atención primaria en salud; la capacitación fue realizada por la Escuela Superior de Enfermería de Nariño, en el año 1994. En 1997, la UNIPA logró concertar con el Programa BID Plan Pacífico, la actualización de algunos promotores de salud y la formación de nuevos promotores indígenas en salud. La situación en materia de salud de nuestras comunidades se ha complicado por la aparición de enfermedades típicas del clima húmedo tropical de la región pacífica, y enfermedades traídas por los no indígenas, las cuales no pueden ser tratadas por los médicos tradicionales. A partir de la expedición de la Ley 100 de 1993, nuestras familias indígenas por vez primera se vieron obligadas a conseguir y portar los carnets, por cuanto en los hospitales y centros de salud en muchas oportunidades no quieren atender a pacientes indígenas con las constancias expedidas por los gobernadores de los Cabildos. Hemos tenido que asumir la tarea de explicar a la población indígena, vinculada y afiliada al régimen subsidiado en salud, los derechos que tienen en materia de salud; el uso de carnets y certificaciones; los lugares y horarios de atención y demás aspectos relacionados con la prestación de servicios de salud, actualmente en la región. Por otra parte, es costumbre de las comunidades que cuando una persona se enferma, sus familiares salen a acompañarla; muchas veces los enfermos quedan hospitalizados y los acompañantes no tienen donde albergarse, ni los recursos para la alimentación y transporte; esta situación es similar para la consecución de citas y turnos. Lo anterior se complica aún más por cuanto los sistemas de atención propios y horarios de cada centro de salud y hospitales son distintos y desconocidos para nosotros; igualmente, la falta de recursos económicos para cubrir gastos de transporte y alimentación en casos de remisiones, es una sentida realidad. Falta sensibilidad y buenas relaciones humanas en el tratamiento especial que se debe dar a las personas indígenas que acuden a centros de salud y hospitales de las poblaciones y de la ciudad por parte de los encargados de prestar los servicios[21]. Educación: La Ley 715, en su Capítulo 2, dispone: “De las entidades territoriales: ARTICULO 151. Funciones de las Secretarías Departamentales y Distritales de Educación, en relación con la información (…) m) Consolidar y analizar la información de los municipios y remitirla al Ministerio de Educación Nacional, de acuerdo con los estándares fijados por éste, y, n) Establecer un sistema departamental y distrital de información en concordancia con lo dispuesto en los artículos 148 y 75 de esta Ley. c) Mantener actualizado el sistema de información de personal docente y administrativo y el sistema contable que estará a disposición del Ministerio de Educación Nacional, del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio y de las Secretarías de Educación, o de los organismos que hagan sus veces“[22].


Oferta institucional

Oferta institucional

Estatal

La gobernación de Nariño a través de su Plan de Desarrollo Departamental “Nariño Adelante” 2012 – 2015, fundamenta su accionar en el proceso de la construcción colectiva del Plan de Desarrollo, en donde el Gobierno Departamental se compromete en acompañar a los pueblos indígenas y a las comunidades afros en la gestión para formular e implementar sus planes de vida, encaminados al fortalecimiento cultural, social, económico, ambiental y político. Será una prioridad en la agenda del Gobierno Departamental la interlocución nacional e internacional para lograr el respeto a los pueblos y sus territorios, enfrentados a la crisis humanitaria, la presencia de cultivos de uso ilícito y el conflicto armado, en especial para los pueblos Awá, Kofán y Eperara-Siapidara. Se adoptarán e implementar los planes de salvaguardia de los pueblos Awá, Inga, Cofan y Eperara Siapidara. Se Consolidará los mecanismos de coordinación entre la justicia indígena y el sistema judicial estatal. Se Promoverá la creación de una universidad intercultural a partir del fortalecimiento de la Escuela de Derecho propio del Pueblo de los Pastos. Ofrece fortalecer la medicina tradicional indígena, mediante el fortalecimiento de la Salud Ancestral, Cultura y Educación Intercultural, la Autoridad, Autonomía y Justicia y los procesos propios para los proyectos productivos- Minga y Pervivencia. De igual manera se concertarán agendas para el desarrollo de los acuerdos priorizados en las tres subregiones de la costa pacífica, en temas de fortalecimiento de educación, salud, desarrollo productivo, entre otros.[23]


Organizaciones indígenas

Las organizaciones presentes en territorio nariñense son la Asociación de Cabildos Indígenas Eperara Siapidaara – ACIESNA, La Unidad Indígena del Pueblo Awa – UNIPA, el Cabildo Mayor Awa de Ricaurte – La Asociación de Cabildos y/o Autoridades Tradicionales Indígenas del Nudo de los Pastos – SHAQUIÑAN y el Resguardo Inga de Aponte. Estas fundamentan sus actividades en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas de Nariño y Colombia.[2]


ONG y organizaciones privadas

Las organizaciones privadas y las ONGs apoyan a las comunidades indígenas en procesos de visibilizacion de la situación del conflicto de sus territorios, además ayudan a generar espacios para la puesta en marcha de iniciativas que ayuden a mitigar estas multiples problematicas. La organización Human Rights Watch ONG internacional defensora de los Derechos Humanos Human Rights Watch brinda acompañamiento al pueblo Awa en casos infortunados como masacres y desplazamientos.[24]

Organizaciones locales como FUNDEPAZ acompañan a las comunidades en espacios propios, debido a la confianza y agradecimiento que estas les tiene, recientemente esta organización formó parte del Encuentro de Intercambio de Experiencias de Organizaciones Etnicoterritoriales del Proyecto Bosques y Territorio con ACIN, realizado en el Predio el Verde Diviso, jurisdicción del Municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, un evento apoyado por la organización Oxfam GB que es una organización internacional, británica, de carácter independiente, de cooperación y acción humanitaria. El principal objetivo de este evento fue Propiciar un espacio de aprendizaje y reflexión sobre mecanismos de protección y control del territorio, a partir de las experiencias de las guardias Indígenas de ACIN, UNIPA y los cabildos de Chigorodó y Mutatá con las organizaciones afrodescendientes e indígenas que no tienen Guardia, que permita el conocimiento y fortalecimiento de mecanismos de abordaje y problemáticas concretas, especialmente de las mujeres participantes en estos procesos. Participaron las siguientes organizaciones: la Asociación de cabildos Indígenas del Norte del cauca- ACIN, la Unidad Indígena del Pueblo Awá-UNIPA, el Cabildo Mayor de Mutatá, el cabildo Mayor de Chigorodo, el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Medio Atrato- COCOMACIA, EL Consejo Mayor del Alto Guapi, la Federación de la Comunidad Awá del Ecuador-FCAE y el Cabildo Mayor Awá de Ricaurte- CAMAWARI[25]


Agencias de cooperación internacional

Nariño es uno de los departamentos en los que la cooperación internacional hace mayor presencia debido a la situación actual de conflicto que padece. Se encuentran la mayoria las agencias del SNU como los ACNUR, PNUD, FAO, OIM, ONUMUJERES, UNODC y OCHA, que interactúan con cooperantes como el NRC, la AECID, OXFAM, Solidaridad Internacional, entre otros.

Estos desarrollan procesos de fortalecimiento de gobernabilidad, autonomía, derecho propio, seguridad alimentaria, mujer y genero, derechos humanos, entre otros. Un ejemplo claro de intervención en los territorios es el “Programa Conjunto Ventana de Paz” que busca consolidar las capacidades, activos locales y regionales para la construcción de la paz y el desarrollo, mediante el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la participación ciudadana, la convivencia y el desarrollo socio-económico sostenible, e incorporando las perspectivas étnico-cultural y de género como condición necesaria para avanzar en el logro de los ODM. Se realiza en municipios de la costa pacífica y de la frontera andina del Departamento de Nariño, región que registra índices de violencia, pobreza, y una concentración de cultivos ilícitos superiores al promedio nacional. Se propone implementar un modelo innovador de construcción de paz con enfoque territorial y de género replicable en otras regiones del país a través de iniciativas estratégicas para la prevención y gestión de crisis y conflictos, para el fortalecimiento del Estado de derecho y para la recuperación de los medios de vida y la promoción del desarrollo socio-económico.[26]

Así mismo en años anteriores la cooperación Vasca a través de la Organización MUNDUBAT apoyo a ACIESNA en proyectos como Restablecimiento de condiciones de seguridad alimentaria indígena del pueblo Eperara – Siapidaara en el Departamento de Nariño y Fortalecimiento Del Sistema Tradicional de Producción como Estrategia para el Ejercicio Del Control Territorial del Pueblo Eperara Siapidaara y Empoderamiento de las Mujeres Indígenas en la Organización.[27]

La Red Latinoamericana de Juventudes Rurales, El Banco interamericano de Desarrollo y BID Juventud Programa de Desarrollo y Alcance Juvenil, ofrecen el Concurso Latinoamericano de Proyectos Juveniles Rurales que para el caso del Pueblo de los Pastos se propueso por parte de los y las jóvenes “Capacitar de forma estratégica a 600 jóvenes del resguardo de Cumbal con el desarrollo de actividades organizativas y conocimientos propios indígenas que posibiliten el fomento de las habilidades y valores de la cultura, a la vez, permitan recrear las prácticas tradicionales existentes en el resguardo. Y en el termino de 20 meses tener mínimo una organización constituida por cada vereda y cada una con su iniciativa presentada al centro de la juventud.”[28]

Lo anterior evidencia el apoyo de la cooperación internacional en diversos temas buscando la participación eficaz y eficiente de las comunidades en los procesos realizados.


Aspectos jurídicos y legales

Trámites y necesidades en materia territorial

En 1558 la Corona Española realizó el primer censo de la población indígena andina, contabilizando 19.000 familias en lo que en la actualidad es el Departamento de Nariño. Algunos pueblos desaparecieron totalmente, mientras que en los restantes se ha dado un fenómeno gradual de disminución de la población. Todo como consecuencia de la resistencia a la invasión española, la desigualdad y la discriminación hacia el mestizaje social que, sumados al despojo injusto de las tierras, han llevado a los pueblos indígenas a someterse a cambios en su pensamiento, cultura usos y costumbres, hasta su transformación y adaptación hacia formas culturales de la sociedad no indígenas. Lo anterior se une a una situación de opresión que ocasionó la renuncia a la propiedad social y comunal de la tierra, hecho que llevó a la adopción obligatoria del concepto de propiedad privada e introdujo a las comunidades en una economía de mercado en condiciones de marginación. Hoy en día el Departamento al que pertenece el resguardo presenta una distribución inequitativa de la tierra, ya que la mayor parte, especialmente aquella que es apta para actividades agrícolas, se encuentra en muy pocas manos[29]. El resguardo obtiene su titulación mediante la Resolución 010 del 13 de Mayo de 1998, del INCORA[30]. Necesidades: Es preciso promover acciones en favor de la protección de la diversidad y la conservación biológica del territorio, atendiendo especialmente los derechos de las comunidades en cuanto al acceso a la propiedad de los recursos genéticos y a la participación en el proceso de reconocimiento de los territorios indígenas como entidades territoriales del país; además, se requiere de una atención especial y un apoyo constante a la cultura y necesidades particulares de estos sectores. Es de vital importancia desarrollar proyectos que busquen el fortalecimiento de la cultura y la calidad de vida de la población[23].


Instrumentos internacionales, jurisprudenciales, legales y generales

Buscando el desarrollo de una mayor autonomía y en procura del respeto por el territorio indígena, dentro del marco de sus propias leyes, costumbres y derechos, el Consejo Superior de la Judicatura, junto con la Organización Indígena de Colombia, ha convenido el respeto por estas autonomías, mediante el establecimiento de: “los mecanismos de coordinación, participación, y cooperación para la ejecución del proyecto “Apoyo a la Coordinación entre la Jurisdicción Especial Indígena y el Sistema Judicial Nacional”; y entre el Consejo Superior de la Judicatura y la ONIC, con el fin de mejorar el acceso a los servicios de justicia de los territorios indígenas, garantizando y fortaleciendo el reconocimiento a la diversidad étnica en la aplicación de los sistemas de justicia de cada pueblo”[31]. La Corte Constitucional, con el aval de la Constitución Política, ha afirmado en la Sentencia T-769 de 2009, que es necesario reconocer la diversidad étnica y cultural de la Nación. Lo anterior, dado como principio fundamental desde el punto de vista democrático, participativo y pluralista del país. Así, estas comunidades indígenas comparten costumbres ancestrales, hecho que implica un esquema de valores propios que identifican su cultura y su tradición; por esta razón gozan de un trato constitucional especial que define a los resguardos como propiedades colectivas, de naturaleza inajenable, inalienable, imprescriptible e inembargable. Tales características especifican el derecho de las comunidades sobre su propiedad colectiva como factor de suma importancia, ya que permite el respeto de su cultura, valores propios y de sus características como comunidad indígena, que son reconocidas por convenios internacionales, igualmente ratificados por el Congreso[32]. Mediante Sentencia SU-039 de 1997, la Corte Constitucional afirma que la comunidad indígena ha pasado de la realidad fáctica y legal a su constitución objetiva como sujeto de derechos fundamentales. Así, deja en claro que la explotación de recursos en las zonas correspondientes al territorio indígena, debe hacerse de manera proporcional, de tal forma que el Estado propenda por la integridad social, cultural y económica de dichas comunidades. Lo anterior, en aras del respeto a los derechos fundamentales del colectivo, que es efectivamente una entidad cohesionada como grupo humano y como cultura[33]. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, sugiere al Estado que, en coordinación con los representantes y voceros de las comunidades afectadas, adopte y aplique las medidas necesarias para que la población cuente con la presencia de las instituciones estatales, y de esta forma evitar la violación de los Derechos Humanos. Lo anterior compromete al Gobierno para brindar el apoyo político y económico que sea necesario, así como a contribuir en la gestión de una presencia permanente de la Defensoría del Pueblo en la región[34].


Conflicto armado interno, DDHH y DIH

Violaciones DDHH

El resguardo pertenece a la etnia Kofán y se encuentra ubicado en el Municipio de Ipiales; los actores ilegales buscan ocupar la región para expandir las superficies sembradas con cultivos ilícitos; es por ello que la zona se encuentra en condiciones de vulnerabilidad frente a la presencia del conflicto entre actores armados, legales e ilegales, que se disputan el control territorial[29]. Entre los Derechos Humanos violados a la población de este resguardo, se encuentran:

  • El derecho a la vida.
  • El derecho a la salud.
  • El derecho a la libertad de reunión y de asociación.
  • El derecho a un medio amiente sano.
  • El derecho a la libre locomoción.
  • El derecho a no ser desplazado.
  • El derecho a que no sean desarrolladas actividades militares en territorios indígenas.
  • El derecho a mantener proteger su patrimonio cultural y tradiciones.


Infracciones al DIH

Entre las infracciones al Derecho internacional Humanitario, se encuentran:

  • Homicidios.
  • Amenazas contra líderes indígenas.
  • Al principio de distinción y ataques a los bienes protegidos: los grupos armados ilegales ingresan al territorio del resguardo y utilizan a la comunidad como protección ante los ataques de las fuerzas militares.
  • Enfrentamientos entre la fuerza pública y grupos armados.
  • Desplazamiento forzado: el Municipio al que pertenece el Resguardo registra 12.064 casos de este tipo.
  • Presencia de cultivos ilícitos: para la etnia que es dueña y habita en el resguardo, la coca hace parte del ecosistema amazónico con el yagé, que han sido utilizados desde los tiempos ancestrales en rituales y ceremonias. Hay presencia mínima de cultivos lícitos pues la coca hace parte de la cultura de este resguardo, que la utiliza para “mambear”, costumbre que hace parte de sus rituales. Sin embargo, la siembra de este tipo de cultivos por los grupos armados ilegales se ha incrementado durante los últimos años.
  • Restricciones a la libre movilidad por artefactos bélicos[35].


Actores armados

Grupos armados ilegales:

  • FARC: Frente 32.
  • Los Rastrojos.

Fuerzas Armadas:

  • Policía Nacional: Unidad de la Policía Antinarcóticos.
  • Ejército Nacional[35].


Respuestas al conflicto

La ONU en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ratifica el derecho de estos a ser diferentes y respetados como tales, libres de toda forma de discriminación y capaces de ejercer su derecho al desarrollo de acuerdo con sus necesidades e intereses. Además, reconoce la imperiosa necesidad de respetar y promover los derechos propios de dichos pueblos, tales como la libre determinación, la autonomía y el autogobierno en cuestiones políticas, sociales y culturales, y afirma que el Estado tiene la obligación de adoptar las medidas pertinentes para asegurar la protección de los mismos[36]. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, emitió un comunicado en el que se reiteran las recomendaciones puntuales de respeto por los Derechos Humanos y se invita al Gobierno Nacional a fortalecer la implementación de las recomendaciones internacionales: el examen periódico universal, los procedimientos especiales, y la creación de tratados; para con ello lograr el seguimiento efectivo que evite cualquier violación a los Derechos Humanos de las comunidades indígenas[37]. Naciones Unidas ha afirmado que para evitar que se sigan presentando violaciones a los Derechos Humanos, es necesario que el Estado, los grupos armados ilegales y la sociedad en general den prioridad a los derechos de las víctimas, aumentando las vías de diálogo y negociación[2]. Teniendo en cuenta la situación de confinamiento y el detrimento de la población indígena, se le recomienda a las entidades que conforman el Sistema Nacional de Atención Integral a Población desplazada (SNAIPD) que, con la supervisión de Acción Social y en concordancia con el Auto 251 de la Corte Constitucional, brinde una atención prioritaria a la protección de los niños y adolecentes[2] Según el Auto 004 de 2009, el Estado colombiano tiene la obligación de prevenir las causas de desplazamiento forzado y atender con enfoque diferencial a la población indígena que lo padece; para ello, ordena que se diseñen e implementen planes de salvaguarda étnicos y programas de garantías de los derechos de los pueblos indígenas afectados por el desplazamiento forzado y el conflicto armado[38].


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