Resguardo Wasipungo

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Descripción geofísica

Localización geográfica

Está ubicado en la parte centro-sur del municipio de Mocoa, departamento de Putumayo. Limita al occidente, cerca de la frontera, con el municipio de Villagarzón y al oriente con el departamento de Cauca[1].

Geología estructural

En el área se presentan:

  1. Contacto cordillera-depresión.
  2. Líneas de falla y fracturas que controlan la red de drenaje.
  3. Pliegues y fallas menores.
  4. Rocas sedimentarias plegadas y falladas[1].

Geomorfología

Relieve

En la zona se encuentran sistemas morfogénicos asociados a:

  1. Piedemontes, exteriores, baños.
  2. Vertientes medias, modelados controlados por pliegues y fallas menores.
  3. Vertientes controladas por plegamiento y fallamiento, la red de drenaje.
  4. Valles controlados por plegamiento y fallas menores[1].

Dentro de las formaciones superficiales que ocurren en la zona, se encuentran:

  1. Depósitos aluvio-torrenciales con influencia fluvioglaciar.
  2. Depósitos coluvio-aluviales de pocos centímetros de espesor, con granulometría blocosa dominante.
  3. Depósitos de pendiente.
  4. Depósitos coluvio-aluviales heterométricos de espesor variable[2]

Modelado

En la zona se encuentran:

  1. Conos de eyección con pendiente media ligeramente plana.
  2. Pendientes fuertemente inclinadas a quebradas en los frentes y ligeramente planas a inclinadas en los reveses.
  3. Control parcial de la red de drenaje por fallas y fracturas, Valles con pendientes medias planas, con dirección general del plegamiento Nororiente y Norte-Nororiente[1].

Ocurren procesos de modelado del siguiente tipo:

  1. Escurrimiento superficial difuso con disección incipiente.
  2. Derrumbes, deslizamientos, aluvionamiento y coluvionamiento[2].

Los procesos secundarios son:

  1. Disección mayor con socavamiento lateral ligada a los ríos.
  2. Desbordamiento.
  3. Flujos torrenciales.
  4. Encharcamiento.
  5. Solifluxión con lentes pequeños y disección leve[2].

Se encuentran varios tipos de paisaje:

  1. Montaña fluvio gravitacional con inclinación mayor al 50% y drenaje imperfecto a excesivo.
  2. Piedemonte aluvial con inclinación menor al 12% y drenaje imperfecto a excesivo.
  3. Planicie aluvial con inclinación menor al 7% y drenaje pobre a muy pobre[2].

Hidrografía

Cuencas

El resguardo está ubicado en las cuencas del Alto Caquetá y río Putumayo[1]. La escorrentía es 3000 a 5000 mm anuales[2]. Se presentan ambientes sedimentarios y vulcano clástico con buenas posibilidades hidrogeológicas[2].

Sistemas lóticos

En la zona se encuentran las quebradas Costayaco y Curiyaco[1].

Sistemas lénticos

No hay presencia de sistemas lénticos representativos.

Climatología

Clima

El resguardo está ubicado entre los 0 y 1800 metros sobre el nivel del mar[1] y presenta las siguientes características:

  1. La temperatura está entre 18° y 24°C.[2].
  2. La precipitación está entre 3500 y 4000 mm anuales[2].
  3. Los meses de enero, febrero, junio y julio son los más lluviosos del año[3].

Zonificación climática

El clima en la zona está entre Templado muy Húmedo y Cálido muy Húmedo[1].

Amenazas naturales

En la zona hay baja y media amenaza por remoción en masa y amenaza sísmica alta e intermedia[1]. Se presentan inundaciones frecuentes[2].

Descripción biótica y ambiental

Características biofísicas

Zonas de vida y biomas Según el sistema de clasificación de zonas de vida de Holdridge, el área del resguardo corresponde a la zona de vida de bosque muy húmedo Tropical (bmh-T)[1]. Respecto a los biomas, de acuerdo con el Módulo de Información Geográfica del Observatorio de Territorios Étnicos[4] y el Mapa de Ecosistemas Continentales, Marinos y Costeros de Colombia[5], el área pertenece a los Orobiomas Bajos de los Andes; el área que pertenece al municipio de Villagarzón pertenece al Zonobioma Húmedo Tropical de la Amazonía y Orinoquía. Es importante destacar que con base al Mapa General de Ecosistemas de Colombia, en la zona se encuentran ecosistemas transformados en agroecosistemas ganaderos semi-intensivos e intensivos[6].

Áreas para la conservación y traslape con áreas protegidas

El área del resguardo que pertenece al municipio de Mocoa es parte de la Zona de Reserva Forestal de la Amazonía[4], creada mediante La Ley 2ª de 1959 con el propósito de promover el desarrollo de la economía forestal y protección de los suelos, las aguas y la vida silvestre[7].

Nota: Es importante tener en cuenta que los ecosistemas naturales del área están transformados. Por esto, las iniciativas y las prácticas tradicionales de conservación de los recursos naturales, en la zona, contribuyen a preservar las condiciones de vida y prácticas tradicionales de las comunidades indígenas.

Biodiversidad

Introducción

La estructura ambiental del municip io está caracterizada por un espacio conectado, sin fragmentación, que integra los elementos naturales presentes en la región de Piedemonte y Llanura Amazónica con el gran sistema de elementos naturales presentes (bosque natural; vegetación de páramos; rastrojos altos y bajos; cultivos, parcelas, potreros limpios y arborizados y cuerpos de agua; humedales), pero con particularidades propias que la hacen única. El Bosque Natural incluye las subdivisiones conocidas como bosques subandinos, andinos y altoandinos, localizados entre los 400 y 2.300 m.s.n.m., sobre fuertes pendientes. Aproximadamente el 60 % del municipio se encuentra dentro de esta clasificación, siendo el área de mayor conservación de la cobertura vegetal con un grado de intervención mínimo. Por sus características generales, el uso más recomendable para esta unidad corresponde al de bosque protector. Estos bosques presentan árboles bien conformados en diámetro y altura, donde han sido extraídos casi la totalidad de las especies de alto valor comercial[8].

Fauna

Especies representativas de la zona:

  • Mamíferos: zorro chucha (Dideophis marsupialis), armadillo (Daypus novemcinctus), perico ligero (Bradypus variegatus), chimbe pescador (Noctilio leporinus), murciélagos “Chimbe” (Carollia castanea, Carollia perspicillata, Artibeus jamaicensis, Molosus ater, Molossus molosus), leoncito (Cebuella pygmea), bosoleche (Saguinus nigricollis), cotudo (Alouata seniculus), tanque (Cebus apella), soldado (Saimiri sciureus), volador (Pithecia monachus), tutamona (Potus flavus), ardilla colorada (Sciurus igniventris), guara (Dasyprocta fuliginosa), tintin (Myoprocta exilis), boruga (Agouti paca).
  • Aves: panguana (Cryptorelus variegatus), pato real (Cairina moschata), guacharaca (Ortalis motmot), perdiz común (Colinus cristatus), garza azul (Ardea cocoi), lgarza real (Ardea alba), garza garrapatera (Bubulcus ibis), garza piquiazul (Pilherodius pileatus), garzita azul (Egretta caerulea), garzita rayada (Egretta caerulea), ibis negra (Phimosus infuscatus), Laura (Cathartes aura), gallinazo (Coragyaps attratus), aguilita blanca (Elanus leucurus), águila zancona (Geranospiza caerulecens), águila colorada (Buteogallus meridionalis), águila collareja (Busarellus nigricollis), gavilán (Buteo magnirostris), garrapatero (Daptrius ater), caracara (Caracara plancus), guacamaya azul y amarilla (Ara ararauana), guacamaya bandera (Ara macao), pigua (Milvago chimachima), guacamaya roja (Ara chloropterus), colibries (Anthracothorax nigricollis y Phaethornis hispidus), Martín pescador (Megaceryle torquata, Chloroceryle amazona, Chloroceryle americana), barranquero (Momous momota), paletudo silbador (Ramphastus tucanus), pichi (Pteroglosus pluricinctus) y carpintero (Melanerpes cruentatus)[8].

Vulnerabilidad: Entre las especies amenazadas se encuentran el perico ligero (Bradypus variegatus) –II CITES-, bosoleche (Saguinus nigricollis) –II CITES-, cotudo (Alouata seniculus) –II CITES-, tanque (Cebus apella) –II CITES-, tutamona (Potus flavus) –III CITES- y boruga (Agouti paca) –III CITES-; guacamaya azul y amarilla (Ara ararauana) –I CITES-, guacamaya bandera (Ara macao) –I CITES-, aguilita blanca (Elanus leucurus) –II CITES-, aguila zancona (Geranospiza caerulecens) –II CITES-, águila colorada (Buteogallus meridionalis) –II CITES-, gavilán (Buteo magnirostris) –II CITES-, garrapatero (Daptrius ater) -II CITES-, caracara (Caracara plancus) –II CITES-, pigua (Milvago chimachima) –II CITES-, cernícalo (Falco sparverius) –II CITES-, guacamaya roja (Ara chloropterus) –II CITES-, colibries (Anthracothorax nigricollis y Phaethornis hispidus) –II CITES- y garza real (Ardea alba) –III CITES-[2].

NOTA: CITES es también conocida como la convención de Washington para la defensa de la flora y fauna del mercado y tráfico ilegal. Los apéndices I, II, III se refieren a comercio en situaciones excepcionales, comercio controlado para su sobrevivencia, y control total del comercio.

Flora

Especies representativas de la zona: Algunas de las especies encontradas en los bosques naturales de la zona son: morochillo (Miconia theizans), palma coquillo (Elaeis quineensis), guarango (Parkia multijuga), almendro (Caryocar glabrum), chontaduro (Bactris gasipaes), achapo (Cedrelinga catenaeformis), amarillo (Ocotea sp.), yarumo (Cecropia sciadophylla), gualanday (Jacaranda caucana), canalete (Jacaranda copaia), cangretoro (Virola flexuosa), cancho (Qualea ingens), entre otros asociados a gran cantidad de líquenes y epífitas. El bosque ripario de la zona se caracteriza por la heterogeneidad de especies de gran altura y buen tamaño, representado principalmente por: yarumo (Cecropia sp.), higuerón (Ficus insipida), Guazimo (Guazuma ulmifolia), matapalo (Ficus donell), guamo (Inga sp.), nabueno (Rollinia sp.) y caimito (Pouteria caimito), Chíparo (Zigia longifolia); bilibil (Guarea cinnamomea), guadua (Bambusa angustifolia), entre otros. En cuanto a la unidad de rastrojos bajos y altos, las especies representativas son: verraquillo o zurrumbo (Trema micranta), muy característica de las etapas de sucesión secundaria, canalete (Jacaranda copaia), guamos (Inga sp.), guayaba de pava (Bellucia grossularoides), lacre o mancha ropa (Vismia sp.), achotillo (Sloanea sp.), cachimbo (Erythrina sp.), yarumo (Cecropia sp.), achapo (Cedrelinga catenaeformis), palo negro (Oligantis discolor), sangregao, (Croton lechlerri), ceibo (Ceiba pentandra), un estrato arbustivo donde se encuentran los cordoncillos (Piper sp.), chupayas (Achmea spp, Pitcairnia spp.), zancamula (Casearia arborea) y palma iraca (Carludovica palmata). Dentro de las palmas se destacan la canangucho (Mauritua Flexuosa), bombona (Iriartea deltoidea), chuchana (Astrocaryum sp.), corunta (Iriartea corneto), y milpesos (Oenocarpus batauason)[8]. Vulnerabilidad: Entre las especies amenazadas se encuentran el almendro (Caryocar glabrum) –EN (en peligro)- y el chontaduro (Bactris gasipaes) –NT (casi amenazada)-[2].

Uso de los recursos naturales renovables

No se encuentra registrada información específica sobre el uso que los indígenas del resguardo le dan a los recursos naturales renovables. Sin embargo, se pueden destacar algunos usos que le dan a estos al sur de la Amazonía: Para los grupos Kofán e Inga, el Yagé (Banisteriopsis caapi) es la planta fundamental alrededor de la cual se tejen las relaciones sociales, que para la mayoría de grupos amazónicos incluye al mundo animal, vegetal y el de los espíritus[9]. Entre las especies de plantas utilizadas para el tratamiento de enfermedades, se encuentran la hierba de camarón (Justicia pectorales), de la cual se utiliza el extracto de las hojas tomado o en forma de baño como antipirético; el marañón (Anacardium spp.), árbol del cual se usa el extracto de la raíz macerada como antidiarreico y la infusión azucarada de los retoños como expectorante; el ají de guara (Duguetia flageyaris), arbusto del que utilizan la raíz raspada en agua tibia como anti-reumático; limoncillo (Guatteria de currens), árbol del que utilizan el extracto de la corteza macerada como vomitivo para limpiar el cuerpo; bejuco burro (Anthurium flexuosum), hierba escandente cuya savia sirve para afecciones de ojos; la hierba de marrano (Pseudolephantopus spicatus), con la que preparan una infusión desinfectar golpes y contusiones; madurachontaduro (Jacaranda copaia), cuyas hojas maceradas y cocidas son cicatrizantes aplicándola sobre las heridas y el yolombo (Scleronema praecox), del que usan la resina del tronco a manera de emplasto sobre la mordedura de serpiente[10]. Los indígenas del Amazonas trabajan las nervaduras de las hojas jóvenes de la palma chambira o cumare (Astrocaryum chambira) para elaborar artesanías. Por otra parte, de la corteza de los árboles de Ficusmaxima (F. insipida, F. mutisii, F. schippi) y damajagua (Poulsenia armata), se extrae una tela llamada yanchama, con la que elaboran diferentes productos[2]. Además fabrican collares, brazaletes, cinturones y sonajeros, entre otros, utilizando semillas. “Estas artesanías tienen buena aceptación entre los turistas que visitan la región y en el comercio regional y nacional. La diversidad de semillas que ofrecen los bosques naturales, en cuanto a color, forma, tamaño, textura y veteados, entre otras características, dan la posibilidad de realizar gran variedad de trabajos. Por ejemplo, las comunidades artesanales del Valle de Sibundoy utilizan 75 tipos de semillas”[2]. La cacería determina la relación de los grupos amazónicos con la fauna silvestre; está fuertemente reglamentada e implica una contraprestación con el fin de mantener el equilibrio ecológico y social. Los estudios sobre la cacería en la Amazonía muestran que los grupos indígenas conocen y manejan un variado número de especies animales, las cuales utilizan a lo largo de todo el año. La fauna silvestre es empleada para el autoconsumo, intercambio, medicina, rituales y venta[2]. Los métodos de captura han sido transformados a través del tiempo, desde un uso exclusivamente tradicional hasta un reemplazo paulatino por técnicas modernas, principalmente la escopeta. Anteriormente, se usaba el arco y la flecha, la cerbatana y las trampas de diversos tipos y tamaños para capturar diferentes especies. En la actualidad, aunque se mantiene el conocimiento de la elaboración de las trampas, su uso es cada vez más restringido para capturar animales pequeños como pájaros y roedores[2].

Impacto ambiental

Proyectos

El resguardo está afectado por el bloque/contrato Chaza operado por Gran Tierra Energy Colombia Ltd, el mismo bloque operado por Argosy/Solana en modalidad del contrato Exploración con Agencia Nacional de Hidrocarburos; el bloque/contrato Alea, operado por Repsol (España) Ecopetrol mediante modalidad del contrato Evaluación técnica con Agencia Nacional de Hidrocarburos; el bloque/contrato Churuco (Mocoa) operado por Ecopetrol mediante modalidad de contrato Exploración directa Ecp (resguardo ubicados a menos de 3 kilómetros del bloque) y el bloque/contrato Put 1 operado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos. También está afectado por el Distrito Minero Putumayo, por exploración y explotación de minerales como oro, mármol, caliza y materiales de construcción[11].

Contaminación

En la agenda ambiental del departamento se identifican como problemáticas ambientales la presión sobre las fuentes de agua como sitio de descarga de residuos líquidos y sólidos, los frecuentes atentados sobre la infraestructura petrolera, con el posterior derrame de crudo sobre suelos y cuerpos de agua[12].

Cultivos de uso ilícito

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.

Planes de manejo y ordenamiento ambiental territorial

La agenda ambiental del departamento señala la potencial oferta de recursos minero-energéticos, especialmente de hidrocarburos en su subsuelo[12]. En el plan de desarrollo municipal se tiene como programa la atención y apoyo a los grupos indígenas, buscando fortalecer la cultura y el desarrollo de las comunidades indígenas del municipio a través del fortalecimiento de los planes de vida, planes de salvaguarda y el ordenamiento territorial indígena[13].

Sistemas de organización y formas de gobierno

Gobierno propio y ley de origen Ejercicio de soberanía sobre el territorio

El pueblo Inga sostiene unas relaciones muy especiales con su entorno natural, pues es en este espacio en el cual se entretejen los lazos entre el individuo y su comunidad, vínculos que parten de un componente mítico cuyo origen va más allá de la simple ocupación y utilización de los recursos de la tierra[14]; es por eso que para la colectividad resulta de vital importancia el conocimiento de las plantas y las relaciones con elementos como la luna, el sol o la lluvia[15], que otorgan su poder al médico tradicional para que contribuya a mantener un control sobre la sociedad y aconseje a las autoridades a favor del bienestar del grupo[16].

Autoridades tradicionales: transmisión de autoridad y conocimiento sobre el territorio

Para el pueblo Inga es de gran importancia la figura del sabedor o Sinchi, el médico y autoridad tradicional que ejerce tareas fundamentales, pues no sólo cura las enfermedades, sino que tiene una notable influencia dentro del control y consejo que se sigue en la comunidad a la hora de buscar los mejores caminos para su bienestar social y espiritual. Su conocimiento y habilidades se desarrollan a través del uso ritual del Yagé, la planta más importante dentro de su cultura, pues a través de ella se desarrolla la vida espiritual de la comunidad, se curan enfermedades y se generan procesos de aprendizaje individuales[15].

Instituciones políticas y sociales indígenas

Autoridades y representantes indígenas: elección o designación

La base de la organización y de control social en el resguardo es la familia, que se basa en un escalafón en el que los tíos son vistos como mayores, los primos como iguales y los sobrinos como menores[15]. Además, el resguardo se organiza bajo la figura del Cabildo, que, elegido anualmente, cumple con las funciones de representación del resguardo y de administrador de sus asuntos internos[17].

Espacios y acciones de reclamación y reconocimiento de derechos

El carácter viajero del pueblo Inga le ha permitido desarrollar importantes procesos de identidad y de visibilización en diferentes partes del país[15], a partir de la preservación de la lengua materna y del diseño de un proyecto educativo propio que han sido los pilares fundamentales de su supervivencia cultural. El pueblo Inga del resguardo está asociado a ORNISUR, Organización Inga del Sur, filial de la Organización Zonal Indígena del Putumayo, la cual nace como resultado de largos procesos de lucha por el reconocimiento territorial y de derechos durante los que: “(…) se fortaleció el proceso indígena, tanto regional como departamental, y es así que las Autoridades de los cabildos fundan, entre los años de 1980 y 1986, la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP)”[18]. Esta Organización Zonal es la encargada de representar políticamente a los resguardos y cabildos de los diferentes pueblos asentados en el Departamento; además de manejar los asuntos relacionados con las negociaciones institucionales, está encargada de gestionar y fomentar el desarrollo de proyectos con los diferentes pueblos. Aunque la OZIP es autónoma en su labor, se encuentra afiliada a la OPIAC (Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana), que cumple con la representación en los espacios nacionales e internacionales. El pasado 25 de Julio de 2012 la comunidad del resguardo, junto con otros 14 pueblos indígenas, se tomó pacíficamente la carretera Mocoa-Bogotá, en protesta por incumplimiento del gobierno frente a la implementación de los cuatro ejes temáticos planteados en el “Referendo por la paz”, proceso de negociación adelantado entre el Gobierno Nacional y los indígenas para dialogar sobre problemas como el tema minero-energético, territorial y de conflicto armado, así como sobre las constantes violaciones a los Derechos Humanos en medio del conflicto armado[19].

Jurisdicción especial indígena

El pueblo Inga se rige por ciertos principios como el Mana sisay (no robar), el Mana llullai (no mentir), el Mana Killai (no ser perezoso) y el Alli kai (Ser digno), premisas que son la base que constituye el Atun Pucha-Kalusturinda o Mandato Integral de Vida[20]. A partir de estas leyes se desarrollan todas las acciones de organización y regulación de la vida en comunidad. Por ejemplo, en el ámbito del manejo de su justicia propia, existen una serie de itinerarios que se cumplen cada vez que es necesario juzgar faltas y delitos dentro del resguardo. En primer lugar, el “Remedio” o Yagé es una estrategia que se utiliza para ejercer el control, orientando el camino y llevando a la reflexión a los individuos “desobedientes” con apoyo del Taita. En segundo lugar, suelen aplicarse penas de entre 5 y 50 fuetazos a quienes cometan faltas, así como trabajo comunitario[16] En cuanto a su interacción con el Estado, el señor José Emilio Estrella Tisoy, en Calidad de Gobernador y Representante legal del resguardo, presentó en 2011, la Acción de Tutela 54101 frente a CORPOAMAZONÍA, el Ministerio del Interior y de Justicia, INGEOMINAS, y la Unión Temporal Caicedo y DB SIG Geólogos Consultores; debido a que se entregaron licencias ambientales y concesiones para la explotación de material de arrastre del Río Guineo, sin la debida consulta previa a la comunidad del resguardo que habita en las riberas de este río; esta situación se debió a que el Ministerio del Interior certificó que no había comunidades indígenas en el área de influencia del proyecto, violando así un derecho fundamental de los habitantes del resguardo[21]. Finalmente es importante señalar que el pueblo Inga determinó fortalecer su unidad por medio de un mandato emitido por el fuero indígena, y por el nombramiento de un representante legal que coordine las acciones para la formulación e implementación del Plan de Salvaguarda del pueblo Inga, contemplado dentro del Auto constitucional 004, para la preservación de los pueblos indígenas en vía de extinción por cuenta del conflicto armad[20].

Relación con actores e instituciones no indígenas

Autoridades e instituciones estatales y privadas

El resguardo se ve afectado o mantiene una relación con las siguientes instituciones y/o proyectos:

  • Alcaldía Municipal: El resguardo está bajo la jurisdicción del Municipio de Villa Garzón; además de la entrega anual de los fondos del Sistema General de Participación, SGP, la actual Alcaldía se compromete en su Plan de Desarrollo, con el fortalecimiento de la medicina tradicional, mediante la participación de un representante indígena en el Hospital San Gabriel Arcángel; así como el fomento y apoyo para la construcción de escenarios deportivos y culturales para la comunidad indígena, y con el impulso a proyectos de atención de riesgos ambientales que se concentren en acuerdos con las comunidades indígenas, entre otros[22].
  • El resguardo se encuentra en el Distrito Minero Putumayo, por lo que su territorio es vulnerable frente a la explotación minera de oro, mármol, caliza, materiales de construcción, etc[23].
  • El área del resguardo está bajo la influencia directa de seis contratos de extracción o exploración petrolera: Bloque de exploración petrolera Chururo; el Bloque Putumayo 1, de la Agencia Nacional de Hidrocarburos[24]; El Bloque Chaza, manejado por Ecopetrol en asociación con Gran Terra Energy Colombia Ltd, y en exploración por Argosy Solana; el Bloque Alea de Repsol España y Ecopetrol; y el Programa de exploración sísmica Maranta 2012, de Emerald Energy[11].
  • CORPOAMAZONÍA: el resguardo presentó en 2011 una Acción de Tutela en contra de dicha corporación, debido a que expidió licencias ambientales a la empresa DB SIG Geólogos Consultores Ltda., ignorando por completo la presencia de dos comunidades indígenas pertenecientes al resguardo[21].
  • Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur IIRSA: Como su nombre lo indica este proyecto planea conectar el Amazonas colombiano por medio del desarrollo de infraestructuras de transporte, energía y comunicaciones, con Ecuador, Perú y Brasil. A través de una alianza entre el Banco Interamericano de Desarrollo BID y los gobiernos de Brasil y Colombia, se plantea la canalización del Río Putumayo y la construcción de una vía en la margen derecha del mismo, justo sobre un camino real que utilizan los indígenas, y sobre el 70% del área de Reserva Forestal del Putumayo.
  • A pesar de que el Ministerio del Interior declaró la no existencia de grupos indígenas bajo el trazado de la vía, está claro que los territorios son de uso tradicional de la comunidad y le permite comunicarse con otros pueblos; además representan un área tentativa para la ampliación de varios resguardos[25]. Como denuncian los pueblos indígenas del Valle de Sibundoy y del Medio Putumayo, se trata de un proyecto del Banco Mundial para la extracción sistémica de los recursos naturales a favor de las naciones del primer mundo[26].
  • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF: Desde hace varios años, el ICBF ha intervenido en la vida cotidiana de las familias indígenas con diversos programas, entre otros, de alimentación, adopción y atención sicosocial para jóvenes desmovilizados. El problema ha surgido porque estos programas se desarrollan sin contar con una apropiada coordinación ni informes a los cabildos, desde una mirada paternalista que niega las especificidades culturales y el ejercicio de la autoridad propia. Sin embargo, desde hace un par de años se ha construido conjuntamente una Ruta Jurídica Indígena para la atención de los casos en la jurisdicción Especial Indígena, con la que se espera superar estas problemáticas[27].

Relaciones interétnicas

En los últimos tiempos, la OZIP ha desarrollado procesos de acercamiento con las organizaciones afrodescendientes de la zona, con las Autoridades Indígenas de Colombia, AICO, y con la Alianza Social Afro descendiente, ASA, buscando crear una coalición de apoyo para participar en las próximas elecciones de Concejos municipales y de Asamblea Departamental[28].

Actores armados

La zona en la que se encuentra el resguardo ha sido afectada durante los últimos años por las acciones de múltiples bandas de delincuencia común, que han convertido el secuestro en su principal herramienta para extorsionar a la población[29]. Por otro lado, las Águilas Negras hacen presencia en el sector y han amenazando y hostigado a los líderes y Autoridades del resguardo, debido a que se oponen a las labores de explotación de la empresa canadiense Gran Tierra Energy Colombia[30], negándose a aceptar los daños que la compañía ha causado a la comunidad indígena. Por su parte, el Municipio de Villa Garzón es una zona ocupada por el Batallón de Infantería N° 25, General Roberto Domingo Rico Díaz[31], que hostiga constantemente a todo líder o comunero que desarrolle actividades de resistencia frente a la explotación petrolera o el conflicto armado en la región[32].

Resguardos fronterizos

No aplica.

Uso, vocación y potencialidades de los suelos

Suelos

Características de los suelos

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.

Condiciones actuales

Intervención:

  • En el sector agrícola se encuentran cultivos de productos tradicionales y frutales como plátano, yuca, maíz, caña panelera, chontaduro, piña y palmito.
  • Las actividades pecuarias se reducen a la cría de ganado vacuno que, para el año 2005, reportó una población de 9.045 cabezas de ganado establecidas en 4.727 hectáreas de pasto; 234 animales en porcicultura; 23.400 animales en avicultura y 101 estanques con 35.578 metros cuadrados de espejos de agua en piscicultura.
  • Entre el período 2002-2007 se aprovecharon 120.374 m3 de madera en bruto de especies locales como guarango, sangretoro, caimo, guamo, arenillo, cancho, amarillo, churimbo, caracolí y achapo[12].
  • De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas contra las drogas, las cinco aspersiones en avioneta afectaron de manera significativa al resguardo[33].
  • La Agencia Nacional de Hidrocarburos y Ecopetrol establecieron que el área productora de hidrocarburos en el Putumayo abarcaba 174.425,57 hectáreas, así como 262.573,51 hectáreas de exploración de los mismos en cercanías de resguardos indígenas, en el año 2008[34].
  • Fenómenos de degradación en los suelos del resguardo:
  • Cambios en la cobertura del suelo (procesos de erosión) por el desarrollo de actividades productivas tanto lícitas como ilícitas y fragmentación de los ecosistemas.
  • Establecimiento de cultivos ilícitos en áreas de difícil control y la contaminación de suelos y cuerpos de agua por su procesamiento[12].

Vocación y recursos alternos

Utilidad

El municipio, al encontrarse en una zona de transición, tiene gran potencial para la actividad agrícola por la fertilidad y las condiciones climáticas de la zona [35].

Recursos minerales

La actividad minera se concentra en la explotación de petróleo y, en menor proporción, de extracción de material de arrastre[12]. Hacia el año 2009, en el municipio se producían hasta 770 gramos de oro y entre 20 y 6.000 gramos de plata[36].

Importancia, uso y aprovechamiento actual

Prácticas productivas-UAF

Autóctonas: Por medio de la minga (en donde se intercambia el trabajo por comida y chicha), los divichidos, (en donde se intercambia fuerza de trabajo) y los conchavos (en donde se pacta un precio por la labor realizada) ha permitido la construcción de vías, puentes, canales de drenaje, casas, así como la preparación del suelo de la “chagra” o parcela, tumba de rastrojo, siembra y recolección[37]. Agrícolas y pecuarias: Su economía se sustenta en la agricultura, especialmente en los cultivos de maíz, fríjol, papa, hortalizas y frutales. Practican la ganadería y el comercio de leche para aprovisionar otros sectores del departamento de Nariño. En función de estas actividades, se sitúan en centros urbanos del todo el país, logrando consolidar bases comerciales sin abandonar su territorio ancestral, al que regresan periódicamente[38]. UAF (Unidad Agrícola Familiar): Se ha creído que la totalidad de los territorios de los resguardos son de uso agropecuario o que están en condiciones de ser explotados para producir bienes. Esta idea no tiene en cuenta la cultura y tradiciones productivas, los territorios colectivos, las áreas protegidas o no aptas para la actividad productiva, ni los lugares sagrados o en donde está prohibida la actividad económica. Teniendo en cuenta estas características, el cuadro de tenencia efectiva de la tierra, por parte de las comunidades indígenas, variaría considerablemente, y no se podría hablar de ninguna forma equivalente de tenencia de mediana o gran propiedad, predominando el microfundio y la pequeña propiedad con una escala entre 0,5 y 2 UAF (5 hectáreas)[2].

Plan de desarrollo

Impactos en los territorios indígenas

Algunos objetivos del Plan de Desarrollo Municipal son

  • Fortalecer la cultura y el desarrollo de las comunidades indígenas del municipio a través del apoyo a los Planes de Vida, Planes de Salvaguarda y el Ordenamiento Territorial Indígena, haciendo énfasis en el fortalecimiento de los sistemas productivos y de vida indígena por medio del apoyo a la autonomía alimentaria, y promoción y gestión del ordenamiento de cuencas en los territorios indígenas.
  • Dotar y equipar espacios para el desarrollo local en los diferentes sistemas productivos, incluyendo sistemas productivos indígenas.
  • Fortalecer los sistemas productivos locales a través de granjas demostrativas[35].
  • El ordenamiento de los territorios indígenas deberá regirse por los Planes de Vida Indígena, documento que debe incorporarse al Esquema de Ordenamiento Territorial, respetando las decisiones ancestrales dentro del marco de los conceptos ambientales y costumbristas de esas comunidades, por lo cual, no se proponen usos dentro de estas áreas.
  • Las chagras indígenas amazónicas, que son agro-ecosistemas tradicionales que albergan una gran cantidad de especies (alimenticias, artesanales, maderables y medicinales), han sido cultivadas por las etnias con conceptos claros de sostenibilidad por mucho tiempo. El uso y manejo de estas áreas deberá realizarse dentro de los lineamientos de los respectivos Planes de Vida, los cuales deberán formularse en el corto y mediano plazo[39].
  • Dentro de esta línea estratégica de sistemas productivos y sostenibles, se consideran[2]:
  • Implementación de actividades productivas del sector agropecuario principalmente en los cultivos de palmito, chontaduro, caucho, cacao, piña, pimienta y la reconversión ganadera, entre otras.
  • Impulso de la productividad agrícola, pecuaria, piscícola y forestal como pilares de la economía en el municipio.
  • Mejoramiento y dotación de infraestructura y equipamientos para la actividad agropecuaria.

Estrategias de conservación

Como estrategias de conservación del suelo se contempla:

  • La promoción de estilos de vida rural saludable con la conservación y las prácticas adecuadas en el uso del suelo, con énfasis en las comunidades indígenas.
  • Formación técnica para los empresarios y comunidades indígenas[35].

Se deben preservar:

  • La Reserva Forestal Protectora-Productora.
  • Las áreas de Especial Importancia Ecosistémica (Áreas de protección de cauces, humedales y nacimientos de agua).
  • Las áreas de Manejo Especial (Resguardos Indígenas).
  • La administración municipal deberá adelantar procesos de reconversión ganadera en el área rural del municipio de Villagarzón porque las condiciones propias de los suelos no permiten el desarrollo de esta actividad.
  • Por su formación y pendiente, es una unidad altamente susceptible a fenómenos de erosión por lo que las prácticas de control que deben implementarse son: rotación de cultivos, siembra en curvas de nivel, manejo del ganado semiestabulado, control integrado de malezas, abonamiento orgánico y el manejo de aguas de escorrentía.
  • Como la productiva de las áreas de agroforestería, con cultivos permanentes, está estrechamente asociada a los afluentes hídricos es necesario tener en cuenta que las rondas de ríos y quebradas no deben intervenirse en explotaciones agropecuarias sino para protección y/o recuperación[39].

Planes de vida

El Plan de vida Inga significa una propuesta, un documento, un proceso. En este sentido sería algo nuevo para las comunidades indígenas, sin embargo, a manera tradicional y cultural, los pueblos indígenas tienen su propio Plan de Vida que es oral y transmitido de generación en generación y que se asume como la verdadera fuerza de lucha y pervivencia[40].

Demografía

Estructura, densidad y distribución poblacional

Censos y proyecciones

La población del resguardo Wasipungo pertenece al pueblo Inga (también llamados Ingano). El censo DANE del 2005 reportó 15.450 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Inga, que representan el 1,1% de la población indígena de Colombia. El pueblo Inga se concentra en el departamento del Putumayo, en donde habita el 62,4% de la población. “El pueblo Inga se localiza principalmente en el Valle de Sibundoy (a 2.200 metros sobre el nivel del mar) en el departamento del Putumayo. Son descendientes de los Incas y arribaron a la región como avanzadas miliatres en el proceso de expasnion del Imperio. Esta comunidad comparte rasgos culturales y organizativos con el pueblo Camëntsá, sin embargo mientras este se dedica principalmente a actividades agrícolas, el pueblo Inga tiene una tradición viajera y un espíritu comerciante[41]“.

Pueblo Indígenas autoreconocidos en el censo del 2005 Porcentaje población indígena nacional
Inga 15.450 1,1 %

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural por medio de la Resolución 015 de 1999 constituyó el resguardo Wasipungo y adjudicó a la comunidad 202 hectáreas. Posteriormente, bajo el acuerdo 016 de 2005 el resguardo fue ampliado 521 hectáreas, para un total de 723 hectáreas. La población del resguardo según:

  • Resolución de creación número 015 de 1999 –INCORA: La comunidad estaba conformada por 594 personas agrupadas en 111 familias.
  • El Censo Nacional de 2005 del DANE: reportó 964 indígenas en el resguardo.
  • Proyección estadística a 2012 –DANE-: se estima que para este año la población indígena del resguardo asciende a 1.174 personas.
  • La densidad de la población con respecto al año en que se constituyó el resguardo correspondía a 0,3 hectáreas por habitantes, y con base en la proyección poblacional del DANE para el año 2012, esta densidad es de 0,6 hectáreas por habitantes.

Relación poblacional del resguardo respecto al pueblo indígena[15].

Población según Censo 2005 % Población
Pueblo Inga 15.450 100%
Resguardo Wasipungo 964 6,23 %

Poblamiento y distribución espacial de la población

La comunidad indígena Inga de Wasipungo se encuentra asentada en la vereda Canangucho, en el municipio de Villagarzón. Los indígenas que conforman la comunidad Wasipungo en el municipio de Villagarzón, pertenecen a la etnia Inga en su mayoría y según sus propios habitantes, son oriundos de la región o provenientes del Valle de Sibundoy. Las viviendas del pueblo Inga, son de tipo campesino, por lo general rectangulares con tres o cuatro habitaciones. “El Valle del Sibundoy, territorio donde tradicionalmente se concentra el pueblo Inga es un corredor entre los Andes (conocido como Alto Putumayo) y la selva Amazónica (conocido como Bajo Putumayo). La particularidad geográfica de esta zona, aunada con la tradición viajera de este pueblo, le significó una amplia red en donde artesanías, productos agrícolas, plantas medicinales y conocimientos en medicina eran intercambiados y difundidos a su paso. El contacto con el Bajo Putumayo siempre fue constante y actualmente reside allí una significativa población ingana. Actualmente esa tradición viajera del pueblo Inga no se diezmado sino que por lo contrario, con los avances en las tecnologías del transporte, se ha potencializado. El pueblo Inga se encuentra de manera representativa en grandes ciudades como Bogotá y Cali, en donde adicionalmente han constituido cabildos legalmente reconocidos que les han permitido fortalecer sus tradiciones culturales a pesar de la distancia con su territorio tradicional. Igualmente se encuentra una significativa población Inga en el país hermano de Venezuela. Los movimientos poblacionales entre los diferentes lugares de asentamiento y el territorio tradicional son masivos y constantes, especialmente para las fechas del Festival del Perdón, también llamada por este pueblo Festival del Arcoíris o del Amor, que representa la renovación del ciclo anual para este pueblo y convoca a la reunión de familias y personas desde los lugares más lejanos[15]“.

Sistemas de parentesco

Parentesco

La comunidad del resguardo pertenece en su totalidad al pueblo Inga (Ingano), cuyo parentesco está determinado por el género; se traza patrilinealmente para los hombres (el apellido pasa del abuelo al padre y al nieto) y matrilinealmente para las mujeres (de la abuela a la madre y de la madre a la nieta). De igual manera existe un escalafón de edad que se extiende a toda la comunidad en donde los tíos son vistos como mayores, los primos como iguales y los sobrinos como menores[15]. Los indígenas Ingas se caracterizan por constituirse en familias numerosas, cuya autoridad principal recae en el padre y el abuelo como fuentes primeras del conocimiento y la experiencia; para este pueblo indígena el matrimonio representa un vínculo indisoluble que se realiza por medio de la ceremonia católica como por la ceremonia tradicional. La familia se organizaba en familias extensas conformadas por un abuelo y su esposa, sus hijos casados y los hijos respectivos de esas uniones, sin embargo, actualmente la familia es de carácter nuclear conformada por el padre, la madre y los hijos; el espacio familiar gira en torno del fogón.

Movimientos migratorios y desplazamientos

Migración y desplazamiento

Entre 2003 y 2008, la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional reportó un total de 80.027 personas desplazadas en los 16 municipios que conforman la región estudiada. En dicho período, se presentó un descenso de 6% en el número de personas que se vieron obligadas a salir de sus hogares, al pasar de 14.271 en 2003 a 13.426 en 2008. En estos seis años, el pico en materia de expulsión tuvo lugar en 2007, cuando se presentaron 16.200 registros. En Putumayo, la mayoría de los desplazamientos del período considerado se concentraron en los municipios de Puerto Asís (24% con 17.080 personas), Valle del Guamuéz (17% con 12.178 desplazados) y Puerto Guzmán (16% con 11.391 registros), que sumados constituyen el 57% del total de la región (70.510). Estos tres municipios mantienen en la totalidad de los seis años estudiados, los tres primeros lugares de expulsión a nivel departamental, con cifras constantes por encima de las 1.500 personas, lo que los hace ejes de expulsión en Putumayo. En cuanto a los tres municipios fronterizos que conforman adicionalmente la región Inga, debe anotarse que sus niveles de expulsión arrojan un total de 9.517 personas en el período estudiado, donde el 52% corresponde a San José del Fragua en Caquetá (4.937 personas), el 32% a Piamonte – Cauca (3.042 registros) y el 16% restante al Tablón de Gómez en Nariño (1.538 personas en situación de desplazamiento). Respecto de la forma en que la población de dicha región se desplazó de manera forzosa entre 2003 y 2008, se debe resaltar que de las 80.027 personas desplazadas desde estos 16 municipios, 3.912 personas lo hicieron de manera masiva, lo cual representa el 5% del total. De este tipo de desplazamiento, en el departamento de Putumayo el 72% correspondió al Valle de Guamuéz, con un total de 2.522 registros, mientras que Orito con 400 registros, comprende el 11% del total de desplazamientos masivos que se registraron en el departamento (3.510)[42].

Vulnerabilidad poblacional

La comunidad indígena de Wasipungo al igual que las demás comunidades indígenas que se encuentran asentadas en el municipio de Villagarzón presentan problemáticas similares asociadas a la carencia de saneamiento básico (acueducto, alcantarillado) que repercute en la salud de la población más vulnerable, también una marcada pérdida de recursos naturales y flora y fauna necesarios para la conservación de la seguridad alimentaria de las comunidades. Sin duda, el mayor problema que enfrentan los resguardos del Putumayo se centra en la necesidad de ampliarlos. La problemática territorial en la mayoría de las comunidades indígenas del departamento de Putumayo es preocupante. Por una parte, el crecimiento de la comunidad y sus usos tradicionales de la tierra se han visto afectados por los estrechos límites a los que sus territorios se han reducido por la colonización. Por otra parte, la presión de la economía cocalera es un factor desarticulador del territorio así como la exploración de compañías petroleras que dificultan los procesos de legalización y ampliación de los territorios ancestrales como resguardos. “El pueblo Inga enfrenta al igual que los demás pueblos indígenas del suroriente colombiano, las presiones de los ingas por los derechos a la propiedad sobre la tierra y la necesidad de cuidar el subsuelo de la sobreexplotación de recursos naturales, ha sido un permanente en su historia pasada y reciente. Igualmente, la presencia histórica de actores armados irregulares en los territorios indígenas del Putumayo, la expansión y consolidación del cultivo de coca y grupos de narcotraficantes a cargo del extinto capo Rodríguez Gacha y la posterior penetración de la guerrilla de las FARC y grupos de autodefensa, generó un fuerte impacto social y cultural que puso a las comunidades indígenas en una situación de alta vulnerabilidad, especialmente la población indígena joven[43]“.

Seguridad y soberanía alimentaria

Seguridad alimentaria

Producción y consumo: La comunidad Inga de Wasipungo basan su sistema productivo en la agricultura; cultivan en pequeñas extensiones yuca, plátano, maíz, chontaduro, frutales como piña, uva, guayaba, naranja, limón, plantas medicinales como paica, yerbabuena, verdolaga y descancel. A nivel familiar mantienen aves de corral, cerdos y cuyes que le sirven de complementos en su dieta básica. EL resguardo fue ampliado debido a la necesidad de tierras por parte de los pobladores: “Debido a la falta de tierras dedicadas a la explotación agropecuarias para la subsistencia de los 148 hombres que trabajan, 121, que equivalen al 66,4% se dedican como peones o jornaleros en las fincas de los colonos[44]

Soberanía alimentaria

Autonomía alimentaria: Históricamente, la actividad agrícola ha sido por excelencia la fuente básica de sustento de la etnia Inga. Dichas plantaciones incluyen una variedad de productos que pueden clasificarse en dos tipos de plantas: la primera con productos comestibles de tipo andino (maíz, plátano y yuca principalmente), y la segunda con las plantas mágicas y medicinales; con relación a las segundas, su cultivo debe ser realizado por manos expertas y es una labor eminentemente masculina. Lo anterior ha propiciado que sean las mujeres las expertas en el manejo y sostenimiento de las parcelas o chagras de las casas. Parte de los sistemas de producción de los indígenas Inga incluyen también las actividades de cría de animales para el autoconsumo, la venta a vecinos e intercambio, trabajo que comparten por igual hombres y mujeres. Así mismo, se destaca el interés de los Inga por la artesanía, particularmente con materiales como la madera, semillas y chaquiras, en cuya elaboración se aplica toda la simbología propia, de acuerdo con unos trazos especialmente calculados. De este modo, puede clasificárseles como agro alfareros. La unidad base de la producción, la distribución y el consumo es la familia extensa que habita una casa. Mientras la mujer está dedicada a las labores domésticas, cuidado y crianza de los niños y a la siembra, cuidado y cosecha de la chagra, el hombre se dedica a la construcción de la casa, antiguamente a la cacería y a la pesca, los trabajos colectivos, limpieza del rastrojo de la chagra, el cuidado de los canales de drenaje, la construcción de terrazas, la experimentación etnoagronómica y etnoagrológica junto con las mujeres y se encargan también de las curaciones familiares que no requieren la presencia del chamán; algunos de ellos se dedican por entero a los asuntos políticos y en la participación en el cabildo, entre otras actividades. En cuanto a la división del trabajo, debe anotarse que esta etnia mantiene las prácticas de los trabajos comunitarios que los unen culturalmente y generan la solidaridad para con los demás; las formas tradicionales de trabajo son la Minga, donde se intercambia trabajo por comida y los Divichidu, donde se intercambia fuerza por trabajo, la Minga es de carácter temporal y se convoca cuando cualquier miembro de la comunidad lo requiera[42].

Salud y educación

Salud: En materia de salud la situación de nuestras comunidades indígenas ha sido de desatención permanente por las siguientes razones: a. La mayoría de nuestras comunidades conservamos la cosmovisión propia, la salud ha sido trabajada por los médicos tradicionales de espanto, de mal viento, de chutún, de duende, de picadura de culebra, pulseadores, sobanderos y parteros en nuestro idioma awapit = iznakuttamkika; por medio de sus prácticas tradicionales rituales, las cuales nos han permitido sobrevivir con una mínima atención estatal. Como pueblo indígena conservamos nuestra lengua materna y, a pesar de contar con normas especiales de la Legislación Indígena Nacional, que nos amparan en cuanto a la atención gratuita en salud, no ha sido posible hacerlas cumplir en muchas oportunidades, porque los funcionarios de los hospitales y centros de salud, quienes deberían atender a cualquier ciudadano sin tener en cuenta las diferencias culturales, en muchas ocasiones no lo hacen. b. Dificultad para trasladarnos a los hospitales y centros de salud que existen en esta región (ubicados en las cabeceras municipales y en algunos poblados), ya que nuestras familias viven dispersas en extensos globos de terreno, distantes entre una hora, y hasta dos días, de camino de la carretera; tenemos tan solo caminos peatonales de trocha, cruzando quebradas y ríos mediante puentes de cable y en canoas. En los años de 1994 y 1995, la enfermera Gloria Narváez como asesora del Instituto Departamental de Salud de Nariño, formó un grupo de voluntarios indígenas a quienes dio una dotación inicial; más adelante, la UNIPA concertó con el Plan Nacional de Rehabilitación de la Presidencia de la República, la formación de 24 Promotores en atención primaria en salud; la capacitación fue realizada por la Escuela Superior de Enfermería de Nariño, en el año 1994. En 1997, la UNIPA logró concertar con el Programa BID Plan Pacífico, la actualización de algunos promotores de salud y la formación de nuevos promotores indígenas en salud. La situación en materia de salud de nuestras comunidades se ha complicado por la aparición de enfermedades típicas del clima húmedo tropical de la región pacífica, y enfermedades traídas por los no indígenas, las cuales no pueden ser tratadas por los médicos tradicionales. A partir de la expedición de la Ley 100 de 1993, nuestras familias indígenas por vez primera se vieron obligadas a conseguir y portar los carnets, por cuanto en los hospitales y centros de salud en muchas oportunidades no quieren atender a pacientes indígenas con las constancias expedidas por los gobernadores de los Cabildos. Hemos tenido que asumir la tarea de explicar a la población indígena, vinculada y afiliada al régimen subsidiado en salud, los derechos que tienen en materia de salud; el uso de carnets y certificaciones; los lugares y horarios de atención y demás aspectos relacionados con la prestación de servicios de salud, actualmente en la región. Por otra parte, es costumbre de las comunidades que cuando una persona se enferma, sus familiares salen a acompañarla; muchas veces los enfermos quedan hospitalizados y los acompañantes no tienen donde albergarse, ni los recursos para la alimentación y transporte; esta situación es similar para la consecución de citas y turnos. Lo anterior se complica aún más por cuanto los sistemas de atención propios y horarios de cada centro de salud y hospitales son distintos y desconocidos para nosotros; igualmente, la falta de recursos económicos para cubrir gastos de transporte y alimentación en casos de remisiones, es una sentida realidad. Falta sensibilidad y buenas relaciones humanas en el tratamiento especial que se debe dar a las personas indígenas que acuden a centros de salud y hospitales de las poblaciones y de la ciudad por parte de los encargados de prestar los servicios[45]. Educación: La Ley 715, en su Capítulo 2, dispone: “De las entidades territoriales: ARTICULO 151. Funciones de las Secretarías Departamentales y Distritales de Educación, en relación con la información (…) m) Consolidar y analizar la información de los municipios y remitirla al Ministerio de Educación Nacional, de acuerdo con los estándares fijados por éste, y, n) Establecer un sistema departamental y distrital de información en concordancia con lo dispuesto en los artículos 148 y 75 de esta Ley. c) Mantener actualizado el sistema de información de personal docente y administrativo y el sistema contable que estará a disposición del Ministerio de Educación Nacional, del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio y de las Secretarías de Educación, o de los organismos que hagan sus veces“[46].

Oferta institucional

Oferta institucional

Estatal La gobernación de Putumayo a través de su Plan de Desarrollo Departamental “Putumayo Solidario y Competitivo” 2012 -2015, contempla cada año dentro del presupuesto de la mano de la Asamblea Departamental se aprobará los recursos necesarios para Cofinanciar Proyectos que mejoren la calidad de vida de las poblaciones Étnicas, respetando: tradiciones, usos y costumbres, resguardos, territorios y áreas comunales; apoyando la inversión social en educación, salud, vivienda y proyectos productivos.

Este plan ofrece caminos “Hacia la Construcción de Programas Integrales de Salud en las Comunidades Indígenas del Putumayo”, documento que ha servido de consulta sobre las comunidades indígenas...” (FUENTE – OZIP 2009). La ley 1450 de 2011 artículo 13 (Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014) por primera vez reconoce los Planes Integrales de Vida – PIV, como instrumentos de planificación y gestión pública de los pueblos indígenas. Mejorar la calidad de vida de grupos étnicos, preservando su identidad cultural de acuerdo a las costumbres propias de cada etnia. Bajo el mandato de los programas de TERRITORIO, CULTURA Y DERECHOS DE LOS GRUPOS ÉTNICOS se pretende obtener 7 pueblos indígenas y pueblos afro con capacitación en el abordaje de salud sexual y reproductiva,7 pueblos indígenas con implementación de una estrategia educativa en salud bucal;5 planes de salvaguarda de pueblos indígenas con acompañamientos técnico y de implementación. Para el año 2011, se desarrollaron actividades de apoyo a investigaciones sobre identidad étnica como son: apoyo a la tradición de los carnavales indígenas en cada municipio, proyecto, preservación de la identidad afroguzmanecence a través de la divulgación y formación en mitos, leyendas, ritos, cuentos y demás expresiones culturales ancestrales. El Proyecto recuperación y fortalecimiento de los instrumentos musicales autóctonos en los pueblos indígenas del alto putumayo, elaboración de un plan de salvaguardia, y video documental de historia del municipio de Puerto Asís. En la actualidad se está avanzando en un 60% en la elaboración del inventario del patrimonio cultural del departamento del Putumayo. 1. Gobernación de Putumayo. Plan de Desarrollo Departamental “Putumayo Solidario y Competitivo” 2012 -2015. Recuperado de http://www.putumayo.gov.co/plan-de-desarrollo.html

Organizaciones indígenas

Con el apoyo de la ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS DEL PUEBLO AWÁ DEL PUTUMAYO – ACIPAP, se han desarrollado programas agropecuarios y de fortalecimiento institucional con recursos del Plan Colombia, en el contexto del “Acuerdo Mutuo” firmado entre el gobierno y los indígenas para la sustitución voluntaria de los cultivos de coca, y han adelantado procesos para el reconocimiento étnico de las comunidades y la titulación de resguardos. De igual manera, están trabajando en la formulación y ejecución del Plan de Vida. Aunque los cabildos y la ACIPAP han jugado un papel importante en las gestiones con las instituciones, hay debilidad al interior de las comunidades, en términos del ejercicio de la justicia propia, del control territorial, del manejo de proyectos y de la organización comunitaria. Sin embargo, la organización social se ha venido desarrollando dentro de las reglamentaciones legales propias de los pueblos indígenas, pero se desaprovechan numerosos espacios y oportunidades que otorga la constitución colombiana y los acuerdos internacionales, como el de la Organización Internacional de Trabajo, OIT, debido al desconocimiento de la legislación propia y a la poca o nula aplicación de la misma. Como actividad central, el cabildo ejerce la representación legal de las comunidades ante las instituciones estatales y las ONGs que trabajan en la región, para la gestión de proyectos.[47] La ASOCIACIÓN DE CABILDOS EMBERAS KIPARAS "ASCEK” ofrece por su parte el Programa etnocultural para sembrar y cultivar los valores artísticos y demás manifestaciones culturales, en las comunidades indígenas Embera del putumayo.[48] La ORGANIZACIÓN ZONAL INDÍGENA DEL PUTUMAYO – OZIP contempla la “Elaboración de los planes de ordenamiento ambiental de los territorios de cinco pueblos indígenas según sus saberes tradicionales”, La OZIP, busca con la ejecución de este proyecto, fortalecer los procesos de ordenamiento territorial en los que han avanzado los Pueblos Indígenas y generar herramientas útiles en la planeación, uso y manejo de los bienes y servicios ambientales existentes en dichos territorios que contribuya en la conservación de áreas estratégicas para la mitigación de los impactos ambientales generados por el cambio climático. Además, que este proceso sirva en el revitalizamiento de sus saberes tradicionales y en la conformación de equipos de trabajo locales preparados para liderar procesos de gestión en los que se busquen recursos humanos, económicos y técnicos en aras de preservar sus identidades culturales conservando la integridad ecosistémica con su entorno, partiendo de la cosmovisión de las comunidades sobre sus territorios, usos y manejo a través de sus técnicas y conocimiento tradicional.[49]

ONG y organizaciones privadas

La WWF valora la región del pie de monte amazónico comprendida entre Colombia y Bolivia como la más “rica en biodiversidad” lugar con mayor diversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos únicos; la plantean como un proyecto de corredor biológico llamada “Cordillera Real Oriental”, el cual forma el arco oriental de la cuenca amazónica desde el Macizo Colombiano hasta Huancabamba norte de Perú. Esto hace que intervenga en proyectos con la comunidad indígena del territorio.[50] Por otra parte, el INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA – INCANH hace presencia a través del Proyecto: “Prácticas de estatalidad indígena. Sistema general de participación de transferencias, autoridades municipales y gobierno indígena” (2006 – 2008). Este proyecto da continuidad a actividades de investigación que se desarrollaron en el marco del proyecto Identidades y movilidades: las sociedades regionales en los nuevos contextos políticos y migratorios. Una comparación en Colombia y México. A partir del análisis etnográfico sobre las transferencias económicas a los resguardos, esta investigación examinó las prácticas, los discursos y las rutinas que construyen la materialidad del Estado en los cabildos indígenas de Putumayo.[45]

Agencias de cooperación internacional

El Comité de Reglamentación Departamental del Putumayo para la Cooperación Internacional conformado por el Gobernador del Putumayo, Los 13 Alcaldes, representantes legales o delegados como; Cámara de Comercio, Sena, ICBF, Coorpoamazonia, Instituto Tecnológico Del Putumayo, Asociaciones de Rectores del Putumayo, Diócesis Sibundoy, Comunidades Afro y Comunidades Indígenas, trabaja en forma concertada inicialmente en cuatro ejes como herramienta fundamental como los son el Desarrollo Económico Regional- La Protección Y el Desarrollo Social- La Gestión pública Y el Buen Gobierno. [51] Para el 2013 la primera reunión en el año del Comité Departamental de Cooperación internacional, tuvo como objetivo dar a conocer el decreto de reorganización del comité departamental para la cooperación internacional y poner en consideración la agenda de cooperación que se ha establecido para el año 2013, la cual ya fue avalada por la agencia presidencial para la cooperación internacional APC –Colombia. Se dió a conocer las líneas base sobre las cuales se desarrollará la agenda de cooperación las cuales son:

  1. Protección y desarrollo social, la cual tiene por objetivo apoyar a la población vulnerable, víctimas del conflicto armado y violación de los derechos humanos en el departamento del Putumayo.
  2. Desarrollo económico, la cual tiene por objetivo el fortalecer la economía del departamento del putumayo a través de las cadenas productivas y el turismo.
  3. Gestión Pública y Buen gobierno, la cual tiene por objetivo mejorar los procesos administrativos tendientes a la modernización y tecnificación de la entidad.[51]

La ACNUR ofrece iniciativas como la asesoría y fortalecimiento jurídico de 4 pueblos indígenas; con el proyecto propuesto se avanza en la implementación de un Enfoque Diferencial Indígena en las Políticas Públicas con un especial énfasis en el reconocimiento de la diversidad de los pueblos indígenas, sus riesgos e impactos diferenciales y sus propuestas de soluciones. Propone el fortalecimiento Comunidad indígena SIONA en derechos para la defensa, autonomía, y la pervivencia en el territorio; a través de la dinamización del pilar de control colectivo del Plan de Vida, así como también, fortalecer el área de la Mujer de la OZIP en el sentido organizativo y cultural e incrementar el nivel de protección de los derechos fundamentales de las mujeres indígenas de Putumayo.[52]


Aspectos jurídicos y legales

Trámites y necesidades en materia territorial

El resguardo obtiene su titulación mediante la Resolución 015 del 05 de Mayo de 1999, del INCORA [44]. Los procesos relacionados con la ocupación territorial de espacios con grandes riquezas naturales han sido históricamente el origen de numerosos conflictos en Colombia; el Departamento del Putumayo se inscribe dentro de esta tradición por albergar ecosistemas de este tipo, hecho que ha significado una constante intervención de los diferentes actores del conflicto armado, sumados a agentes sociales, como los colonos, y un irreparable daño para el patrimonio, no sólo del Departamento, sino de la comunidad que lo habita. Sin contar con las obvias consecuencias de la violencia en el territorio, los colonos han ocupado grandes porciones del mismo excluyendo a los grupos indígenas, que desde tiempos ancestrales han convivido con el entorno en un modelo de subsistencia lleno de valores propios de su cultura, capaz de conservar no sólo su patrimonio, sino el del país[53]. En estas circunstancias, la tierra es el principal factor de discrepancia entre colonos, campesinos e indígenas. Los campesinos y colonos desean aprovechar los recursos naturales y para lograrlo irrumpen en el resguardo, hecho que viola la autonomía territorial y acaba con los sistemas de producción y las costumbres que identifican a la comunidad indígena, que sea dicho de paso, posee un fuero especial reconocido y protegido por la Constitución[2]. Necesidades: Es indispensable que el Estado adelante los debidos procesos de planificación para evitar el crecimiento y fundación de nuevos asentamientos de colonos en la región, pues el incremento de esta población causa un grave deterioro de los servicios naturales y básicos de los territorios indígenas[2]. Es precisa la ampliación y creación de nuevos resguardos; los indígenas desean legitimar su cultura y consolidar su pueblo, ya que tienen un derecho constitucional y natural por ser nativos de la región desde tiempos inmemoriales[2]. Se requiere enfrentar de manera efectiva la ausencia de organización frente a los problemas territoriales, por lo que se hace necesaria la coordinación de las entidades estatales para llevar a cabo los trámites pendientes y mejorar las condiciones de vida en la región[2].

Instrumentos internacionales, jurisprudenciales, legales y generales

La Corte Constitucional, con el aval de la Constitución Política, ha afirmado en la Sentencia T-769 de 2009, que es necesario reconocer la diversidad étnica y cultural de la nación. Lo anterior, dado como principio fundamental desde el punto de vista democrático, participativo y pluralista del país. Así, estas comunidades indígenas comparten costumbres ancestrales, hecho que implica un esquema de valores propios que identifican su cultura y su tradición; por esta razón gozan de un trato constitucional especial que define a los resguardos como propiedades colectivas, de naturaleza inajenable, inalienable, imprescriptible e inembargable. Tales características especifican el derecho de las comunidades sobre su propiedad colectiva como factor de suma importancia, ya que permite el respeto de su cultura, valores propios y sus características como comunidad indígena, que son reconocidas por convenios internacionales, igualmente ratificados por el Congreso[54]. Mediante Sentencia SU-039 de 1997, la Corte Constitucional afirma que la comunidad indígena ha pasado de la realidad fáctica y legal a su constitución objetiva como sujeto de derechos fundamentales. Así, deja en claro que la explotación de recursos en las zonas correspondientes al territorio indígena, debe hacerse de manera proporcional, de tal forma que el Estado propenda por la integridad social, cultural y económica de dichas comunidades. Lo anterior, en aras del respeto a los derechos fundamentales del colectivo, que es efectivamente una entidad cohesionada como grupo humano y como cultura[55]. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, sugiere al Estado que, en coordinación con los representantes y voceros de las comunidades afectadas, adopte y aplique las medidas necesarias para que la población cuente con la presencia de las instituciones estatales, y de esta forma evitar la violación de los derechos humanos. Lo anterior compromete al Gobierno para brindar el apoyo político y económico que sea necesario, así como a contribuir en la gestión de una presencia permanente de la Defensoría del Pueblo en la región[56].

Conflicto armado interno, DDHH y DIH

Violaciones DDHH

El Municipio en el que se ubica este resguardo pertenece al Medio Putumayo y se encuentra en medio de una situación crítica, ya que debido a su riqueza geográfica posee las cualidades necesarias para la siembra de cultivos ilícitos, esta condición ha significado que los grupos armados ilegales vean en la zona las características ideales para el desarrollo de sus actividades y, por tanto, su presencia se ha incrementado con el tiempo, junto a ellos, han llegado problemas de orden público, confrontaciones armadas que afecta directamente las condiciones humanitarias de las comunidades indígenas. La confrontación entre los grupos legales e ilegales por el dominio territorial y la explotación de los recursos naturales, ha dejado a las comunidades indígenas en una precaria situación, al convertirlas en objetivo de guerra y en los agentes más vulnerables del conflicto[57], entre los Derechos Humanos más transgredidos se cuentan:

  • El derecho a que no sean desarrolladas actividades militares en sus territorios.
  • El derecho de mantener y proteger el patrimonio cultural y tradiciones.
  • El derecho a la vida.
  • El derecho a la salud.
  • El derecho a la libertad de reunión y de asociación.
  • El derecho a un medio amiente sano.
  • El derecho a la libre locomoción.
  • El derecho a no ser desplazado.

Infracciones al DIH

Las constantes violaciones a los Derechos Humanos han significado graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, tales como:

  • Homicidios de líderes indígenas.
  • Amenazas a líderes indígenas[58].
  • Presencia de cultivos ilícitos: se registran 913 hectáreas sembradas con hoja de coca en el Municipio al que pertenece el Resguardo.
  • Homicidios selectivos: se registran 11 asesinatos en el Municipio al que pertenece el Resguardo.
  • Presencia y accidentes de MAP – MUSE.
  • Confrontaciones armadas: en los últimos años la actividad armada en la región ha disminuido gracias a que la fuerza pública incrementó su presencia e hizo que las FARC se replegaran y cambiaran de una estrategia ofensiva a una defensiva, por lo que su forma de operar dejó de lado el enfrentamiento directo para dar paso a los homicidios de tipo selectivo, la siembra de minas antipersonales y un bajo perfil en la protección de las áreas de cultivos ilícitos.
  • Secuestros de carácter extorsivo: son utilizados como medio de coacción hacia la población y como mecanismo de financiación de los grupos al margen de la ley.
  • Desplazamiento forzado: los grupos armados ilegales utilizan esta forma de violencia para apropiarse de las tierras de las comunidades indígenas y utilizarlas para la siembra de cultivos ilícitos y como base de operaciones dentro de la confrontación armada; el Municipio en el que se encuentra el resguardo presenta 897 indígenas desplazados.
  • Al principio de distinción y ataques a los bienes protegidos: los grupos armados ilegales ingresan al territorio del resguardo y utilizan a la comunidad como protección ante los ataques de las fuerzas militares[59].

Actores armados

La presencia de los grupos armados ilegales en el resguardo se desarrolla alrededor de la dinámica de expansión de los cultivos ilícitos, procesamiento de alcaloides y la ubicación estratégica del Municipio. Grupos armados ilegales:

  • Las FARC: Frente 32 y 48.
  • Los Rastrojos.

Fuerzas Armadas:

  • Policía Nacional: Unidad de la Policía Antinarcóticos.
  • Brigada Fluvial.
  • Infantería de Marina: Fuerza Naval del Sur.
  • Ejército Nacional: Brigada XXVII[57].

Respuestas al conflicto

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, emitió un comunicado en el que se reiteran las recomendaciones puntuales de respeto por los Derechos Humanos y se invita al Gobierno Nacional a fortalecer la implementación de las recomendaciones internacionales: el examen periódico universal, los procedimientos especiales, y la creación de tratados; para el seguimiento efectivo que evite cualquier violación a los Derechos Humanos de las comunidades indígenas[60]. Naciones Unidas ha afirmado que para evitar que se sigan presentando violaciones a los Derechos Humanos, es necesario que el Estado, los grupos armados ilegales y la sociedad en general den prioridad a los derechos de las víctimas, aumentando las vías de diálogo y negociación[2]. Teniendo en cuenta la situación de confinamiento y el detrimento de la población indígena, se le recomienda a las entidades que conforman el Sistema Nacional de Atención Integral a Población desplazada (SNAIPD) que, con la supervisión de Acción Social y en concordancia con el Auto 251 de la Corte Constitucional, brinde una atención prioritaria a la protección de los niños y adolecentes[2]. Por su parte, la ONU en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ratifica el derecho de estos a ser diferentes y respetados como tales, libres de toda forma de discriminación y capaces de ejercer su derecho al desarrollo de acuerdo con sus necesidades e intereses. Además, reconoce la imperiosa necesidad de respetar y promover los derechos propios de dichos pueblos, tales como la libre determinación, la autonomía y el autogobierno en cuestiones políticas, sociales y culturales, y afirma que el Estado tiene la obligación de adoptar las medidas pertinentes para asegurar la protección de los mismos[61]. Según el Auto 004 de 2009, el Estado colombiano tiene la obligación de prevenir las causas de desplazamiento forzado y atender con enfoque diferencial a la población indígena que lo padece; para ello, ordena que se diseñen e implementen planes de salvaguarda étnicos y programas de garantías de los derechos de los pueblos indígenas afectados por el desplazamiento forzado y el conflicto armado[62].

Referencias

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