Eperara Siapidaara de Maiz Blanco

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Descripción geofísica

Localización geográfica

Está ubicado en la parte occidental del municipio El Charco, en departamento de Nariño. Sus límites están dentro del territorio de la comunidad afrodescendiente Pro-Defensa del Río Tapaje, al suroccidente del resguardo Morrito[1].


Geología estructural

En el área se presentan:

  1. Estructuras tabulares.
  2. Materiales fluviomarinos del Terciario Superior y paleolitorales[1].


Geomorfología

Relieve

En la zona se encuentran sistemas morfogénicos asociados a:

  1. Litoral de dominio macromareal.
  2. Terraza fluviomarina baja[1].
  3. Dentro de las formaciones superficiales se encuentran depósitos de alteritas limoarcillosas de varios metros de espesor[2].


Modelado

En la zona se encuentran terrazas con cobertura de alteritas. Pendientes planas[1]. Ocurren procesos de modelado por disección leve o moderada por la red de drenaje[2]. Los procesos secundarios son por Escurrimiento superficial difuso y concentrado en ausencia de vegetación[2]. Se encuentra paisaje de lomerío estructural erosional con inclinación menor al 25% y drenaje imperfecto a excesivo[2].


Hidrografía

Cuencas

El resguardo está ubicado en la cuenca del Río Sanguianga- Patía Norte[1]. La escorrentía está entre 4000 a 5000 mm anuales[2]. Se presentan ambientes sedimentarios y vulcano clástico con buenas posibilidades hidrogeológicas[2]


Sistemas lóticos

En el resguardo se encuentra la quebrada Pintora[2]


Sistemas lénticos

No hay presencia de sistemas lénticos representativos.


Climatología

Clima

El resguardo se encuentra entre 0 y 800 metros sobre el nivel del mar[1] y presenta las siguientes características:

  1. La temperatura es mayor a 24°C.[2].
  2. La precipitación está entre 3500 y 4000 mm anuales[2].
  3. Los meses de abril, mayo, octubre y noviembre son muy lluviosos[3].


Zonificación climática

El clima en la zona es Cálido muy Húmedo[1].


Amenazas naturales

En la zona hay baja amenaza por remoción en masa y amenaza sísmica alta[1].


Descripción biótica y ambiental

Características biofísicas

Zonas de vida y biomas

De acuerdo al sistema de clasificación de zonas de vida de Holdridge, el área del resguardo corresponde a la zona de vida de bosque muy húmedo Tropical (bmh-T)[1]. Respecto a los biomas, según el Módulo de Información Geográfica del Observatorio de Territorios Étnicos[4] y el Mapa de Ecosistemas Continentales, Marinos y Costeros de Colombia[5], el área pertenece al Zonobioma Húmedo Tropical del Pacífico y Atrato. Es importante destacar que con base al Mapa General de Ecosistemas de Colombia, en la zona se encuentran ecosistemas naturales de bosques altos densos de las terrazas y la planicie sedimentaria ligera y fuertemente ondulada[6].


Áreas para la conservación y traslape con áreas protegidas

El área del resguardo no se cruza con áreas protegidas.

El resguardo se encuentra dentro de la Zona de Reserva Forestal del Pacífico[4], creada por la Ley 2ª de 1959 con el propósito de promover el desarrollo de la economía forestal y protección de los suelos, las aguas y la vida silvestre[7]. En esta zona los procesos de deforestación han propiciado la fragmentación de los ecosistemas, afectando su funcionalidad y provisión de bienes y servicios ambientales para las poblaciones asentadas en esta área[8].


Biodiversidad

Introducción

En el municipio, la biodiversidad de flora y fauna está amenazada por la apertura de claros de bosque para cultivos ilícitos, la contaminación el agua (especialmente por fumigaciones del Estado Colombiano y por falta de una planta de tratamiento de aguas residuales) y el crecimiento desordenado de la población urbana, amenazando disminuir el hábitat de las especies[9].


Fauna

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Flora

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Uso de los recursos naturales renovables

Dentro de las prácticas culturales del pueblo Eperara-Siapidara se encuentran: Al nacer un niño, el ombligo se corta con el filo de guadua, hacha o cuchillo para que sea buen trabajador, derribador de árboles y ágil en la agricultura. En el ombligo se usa uña de tigre raspada en polvo para que sea fuerte; de arriera en polvo para que sea trabajador y de diferentes animales según lo que los padres esperen cuando sea grande para que sea pescador, cazador, artesano etc. Se hace un remedio con piedra fría o huevo de chupaflor en los testículos para que no crezcan demasiado. También le hacen comer al niño una clase de lagartija (“jimo”) para que cuando se corte no bote mucha sangre; por último, le hacen acariciar la cola de la lagartija azul rayadita para que sea ágil[10].


Impacto ambiental

Proyectos

Las fuentes disponibles no aportan información suficiente para establecer las características del resguardo.


Contaminación

La alta contaminación ambiental que presenta el municipio, a causa del vertimiento de residuos sólidos de todo tipo, aguas servidas y residuales sin ningún tipo de tratamiento que generan malos olores del río Tapaje y los esteros, sumado a alto flujo vehicular fluvial y marítimo con motores fuera de borda de dos tiempos que tienen alto consumo de combustible y aceites que en la mayoría de los casos derraman gasolina y residuos de aceite al río que es la principal arteria de comunicación y fuente de agua para todos los habitantes del municipio, repercute en la calidad de vida y desarrollo humano de la población, al exponer a los habitantes a la proliferación de vectores transmisores de enfermedades diarreicas, dengues, enfermedades respiratorias etc[11].


Cultivos de uso ilícito

En el plan de desarrollo municipal se señala que los campesinos siguen talando los bosques, usando agroquímicos para cultivos de uso ilícito, lo que ha deteriorado la biodiversidad biológica y afectado seriamente la cantidad y calidad de agua para consumo humano; también las fumigaciones por aspersión aérea que realiza el Estado a los cultivos ilícitos en su lucha infructuosa contra el narcotráfico[12].


Planes de manejo y ordenamiento ambiental territorial

Dentro del componente de Desarrollo Municipal Equitativo del Plan de Desarrollo Municipal, se busca por medio del programa de Ordenamiento Territorial del Área Urbana y Rural garantizar el territorio como espacio para el desarrollo sustentable a corto, mediano y a largo plazo para la supervivencia y desarrollo de las comunidades Negras e Indígenas, al apoyar su capacidad de planificar, administrar y aprovechar el uso de los recursos que se encuentran en su territorio. Además, se propenderá por el desarrollo territorial buscando fortalecer sus potenciales productivas, preservando sus valores culturales y ambientales, y mejorando las condiciones de vida de la población localizada en los territorios colectivos de comunidades Negras e Indígenas[13]. La presencia militar irrespeta los sitios sagrados al establecerse en el territorio sin consulta previa, restringiendo la movilidad después de las 6 de la tarde.


Sistemas de organización y formas de gobierno

Gobierno propio y ley de origen

Ejercicio de soberanía sobre el territorio

El pueblo Eperara Siapidara del resguardo hace parte de la gran familia Emberá, aunque posee una dinámica cultural propia. Su origen se remonta a la mujer Tachi Nawe y a su hijo Tachi Akore, quienes poblaron la tierra y aún hoy continúan aconsejando a sus descendientes en cada aspecto de sus vidas[14]. Los Eperara Sipidara reconocen además a Tachi Eunja como a la Madre Naturaleza, la que da vida, alimento y protección al pueblo, gracias a sus antepasados, quienes desarrollaron todo un profundo conocimiento acerca de ella, hoy en día sus descendientes pueden disfrutarla[15].


Autoridades tradicionales: transmisión de autoridad y conocimiento sobre el territorio

Tachi Nawe y Tachi Akore, son los personajes míticos que crearon el mundo Eperara Siapidara, y están presentes en la actualidad, guiando y aconsejando a los indígenas; en la comunidad, las autoridades tradicionales y opiniones de los mayores son entendidos como la voz que vela por la cultura y el territorio, la voz de Tachi Nawe[16]. De hecho, Tachinave es una sacerdotisa que dirige la vida religiosa de la comunidad y organiza los rituales y fiestas especiales, sin embargo, la comunidad San Juan de Pampón no posee una Tachinave, por lo que debe viajar a Timbiquí, Cauca, para consultarla[17]. La figura del Jaipana es también un importante factor de control social, pues es el encargado de mediar entre el mundo de los espíritus y el mundo humano, tratando por encargo las enfermedades que surgen como resultado del comportamiento de los hombres[18]. Gracias al Jaipana se genera una conexión entre el mundo físico y el mundo moral, que contribuye a ejercer un control social sobre la población. El Jaipana actúa dependiendo de la gravedad de la situación, acompañado de píldeseros, yerbateros, sobanderos o parteras y, cuando la enfermedad lo amerita, acude directamente al apoyo de Tachi Nawe[19].


Instituciones políticas y sociales indígenas

Autoridades y representantes indígenas: elección o designación

La consolidación de los cabildos del pueblo Eperara Siapidara de Nariño, empezó desde 1984, como un mecanismo para hacer valer los derechos de la comunidad. Sin embargo, este organismo no cuenta con la legitimidad suficiente dentro de la comunidad, ya que no hay claridad sobre sus funciones, por lo que se han presentado choques con la autoridad tradicional. A partir de estas situaciones se ha establecido que el Cabildo se encargará de representar al resguardo frente al Estado, mientras que la autoridad tradicional manejará los conflictos internos y las decisiones concernientes a la cultura y el territorio[20].


Espacios y acciones de reclamación y reconocimiento de derechos

El resguardo hace parte de la Asociación de Cabildos Eperara Siapidara de Nariño, ACIESNA, que nació en 1995 para trabajar conjuntamente por la defensa del pueblo Eperara Siapidara. Desde entonces se ha esforzado en lograr un reconocimiento a través de la consolidación de cabildos, así como a partir de la titulación de nuevos resguardos y la capacitación de maestros, buscando afianzar su visibilidad como pueblo indígena en el Departamento[20].


Jurisdicción especial indígena

La Ley de Origen del pueblo Eperara Siapidara considera que el resguardo fue creado por Tachi Nawe, quien pobló el mundo junto con su hijo Tachi Akore, y que en la actualidad continúa aconsejando a su pueblo y guiando su camino. A partir de esta Ley de Origen surge toda una serie de normas que organizan a la comunidad, dentro de las que se destaca la elaboración en el 2005, del Tachi Ode T´tama: Plan de Vida Retomemos Nuestro Camino, con el que la comunidad Eperara Siapidara del Departamento de Nariño busca definirse como pueblo y afianzar su sentido de identidad. Este Plan de Vida se compone de varias estrategias y planes de acción, encaminados a: la defensa, protección y control territorial; el fortalecimiento de la autoridad y del gobierno indígena; el mejoramiento de la alimentación de las comunidades para garantizar condiciones de vida adecuadas; el impulso de la educación propia y de programas de salud de acuerdo con la cultura, y la formación y apoyo a la juventud indígena[20].


Relación con actores e instituciones no indígenas

Autoridades e instituciones estatales y privadas

El resguardo mantiene una relación o se encuentra bajo la incidencia de los siguientes actores y proyectos:

  • Parque Nacional Natural Sanquianga: el Parque se encuentra en la zona de influencia del resguardo, por lo que a través de la consolidación del Plan de Vida del pueblo, se ha buscado construir una estrategia de concertación interétnica que permita poner sobre la mesa de trabajo, temas como las licitaciones y concesiones turísticas, y los apoyos financieros para la organización indígena[20].
  • La Iniciativa de Integracion Regional Suramericana, IIRSA, proyecta la construcción de la Hidrovía de los Esteros, para unir los puertos de Tribuga con el de Malagá, Buenaventura y Tumaco, por medio de un canal interior de aguas tranquilas. Este proyecto tiene incidencia directa sobre el resguardo y representará un fuerte impacto ambiental sobre el territorio, pues requiere de la remoción de 400 km de manglares para su habilitación[21].
  • Es importante mencionar que los indígenas del pueblo Eperara Siapidara de Nariño denuncian una deficiente coordinación institucional; las entidades estatales que operan en el Departamento sostienen un enfoque centralista que beneficia los intereses políticos basados en necesidades locales, y cada entidad planifica parcialmente sus prioridades sin articularse con las otras, por lo que su injerencia conjunta en el área es lamentable[20]
  • El resguardo se encuentra bajo la jurisdicción del Municipio de El Charco y, aunque los planes de desarrollo municipales registran proyectos que buscan aunque los planes de desarrollo municipales registran proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de la población, estos proyectos son adelantados con recursos de la comunidad indígena, sin comprometer los presupuestos municipales ni departamentales[22]. En el Plan de vida del pueblo se afirma que el Municipio no ha tenido en cuenta a las autoridades del resguardo para la elaboración de su Plan de Ordenamiento Territorial, por lo que sus necesidades y opiniones son completamente ignoradas[20]


Relaciones interétnicas

El resguardo ha mantenido relaciones conflictivas con la comunidad afrodescendiente del sector desde hace más de quince años, los problemas giran especialmente alrededor de temas como la explotación intensiva de madera dentro de los resguardos. Esta problemática ha desembocado en riñas internas y asesinatos durante las fiestas locales. Además, varios afrodescendientes poseen mejoras y predios dentro del resguardo, por lo que es necesario concertar con los Consejos Comunitarios del sector para delimitar los territorios[20].


Actores armados

La zona en la que se ubica el resguardo es un área estratégica, pues constituye un paso de frontera con el Ecuador y cuenta con una salida al Mar Pacífico, por lo que distintos actores armados están interesados en mantener el control de la región[23]. Además, está caracterizada por una serie de constantes migraciones, motivadas por las bonanzas petroleras, de hule y coca, desde Nariño hacía el Putumayo. Sin embargo, una vez pasada la temporada, el negocio de la siembra de cultivos ilícitos de la coca y las presiones de los actores amados, propician el traslado de estos grupos humanos de vuelta al Departamento de Nariño[20]. En la zona hacen presencia las Brigadas Móviles Daniel Aldana y Mariscal Sucre de las FARC, así como el Frente Comuneros del Sur del ELN, y la desmovilización de las autodefensas en el 2005, significó la aparición de las denominadas Bandas Criminales, como las Águilas Negras, los Rastrojos y la Organización Nueva Generación, que operan de la misma forma en que lo hicieron las AUC[24]. Como resultado de este complejo panorama, se registran múltiples enfrentamientos entre el Ejército Nacional y los grupos armados ilegales, que dejan a la población en medio de bombardeos y ataques aéreos. El territorio del resguardo se encuentra completamente deteriorado debido, en primer lugar, a la imposibilidad de un tránsito libre, debido a la siembra de minas antipersonales, y, en segundo lugar a las constantes fumigaciones con glifosato por parte del Estado, que han acabado con los cultivos de pan coger, las fuentes de agua y la salud de los pueblos indígenas, especialmente de los niños[25]. Por último, el resguardo: “ve limitadas sus posibilidades de ejercer gobernabilidad en el territorio, ya que se ha sembrado el temor y se ha coaccionado y desconocido el papel de las autoridades tradicionales de los territorios, mediante formas represivas y violentas, hechos que van en detrimento de la integridad autonomía e identidad de las comunidades”[26].


Resguardos fronterizos

No aplica.


Uso, vocación y potencialidades de los suelos

Suelos

Características de los suelos

En la zona se encuentran suelos formados a partir de rocas volcánicas, basaltos y diabasas. Son bien drenados, profundos y superficiales, limitados por la roca meteorizada; reacción muy fuertemente ácida, alta capacidad de intercambio catiónico, bajos contenidos de calcio y altos a medianos en magnesio; de mediana a baja saturación de bases, altos contenidos de aluminio activo, bajos contenidos de fósforo, medianos en contenidos de carbono orgánico y baja fertilidad[27].


Condiciones actuales

Intervención:

La vegetación natural está representada por especies de guásimos, pacó, cedro, lanzo, yarumo, caucho y chachajo. Actualmente algunas áreas se encuentran con cultivos mixtos de subsistencia no tecnificados y semitecnificados en algunos sectores (maní, fríjol, caña, maíz, plátano), pastos y explotación del bosque primario[27]. Fenómenos de degradación en los suelos del resguardo: Alta susceptibilidad a procesos erosivos[2].


Vocación y recursos alternos

Utilidad

Son recomendados para bosques protectores y protectores - productores, explotación forestal con tala selectiva y en algunos sectores para unos pocos cultivos tolerantes a los altos contenidos de aluminio y que se adapten a las fuertes condiciones climáticas como plátano, banano, palma africana, palma de chontaduro, y para pastos como pará.[27]


Recursos minerales

En el municipio de El Charco hay yacimientos o explotaciones mineras de oro (producción media entre 363 kg y 7728 kg) y plata (entre 20 g y 6 kg)[28].


Importancia, uso y aprovechamiento actual

Prácticas productivas-UAF

Autóctonas: Tradicionalmente los pobladores del resguardo han basado su alimentación en la caza, pesca y recolección de frutos silvestres como otras comunidades Emberá; sin embargo, recientemente han adoptado cultivos permanentes de arroz, yuca y frijol. Su vivienda tradicional es el Tambo[29]. Agrícolas y pecuarias: La economía Emberá está basada en la construcción de canoas, cultivo de maíz, caña de azúcar, arroz, yuca, frijol, variedades de plátano, chontaduro, piña, aguacate, borojó y cítricos. Entre las actividades productivas se destaca la caza, pesca, alfarería y cestería[30]. Cuando está listo un terreno, se procede a tumbar los árboles para dejarlos descomponer y que sirvan de abono para nuevos cultivos. La presencia de colonos ha ocasionado la imposibilidad de usar la técnica de tumba y pudre (que evita el resquebrajamiento del ecosistema), la pérdida de sus tierras y la extinción paulatina de las especies de caza y pesca. Mientras que los cultivos tienden a ser permanentes y dedicados a la comercialización como el café, cacao y fríjol, la siembra de los frutales no se realiza sistemática sino esporádicamente y su recolección se hace de acuerdo con la cosecha[31]. UAF (Unidad Agrícola Familiar): Se ha creído que la totalidad de los territorios de los resguardos son de uso agropecuario o que están en condiciones de ser explotados para producir bienes. Esta idea no tiene en cuenta la cultura y tradiciones productivas, los territorios colectivos, las áreas protegidas o no aptas para la actividad productiva, ni los lugares sagrados o en donde está prohibida la actividad económica. Teniendo en cuenta estas características, el cuadro de tenencia efectiva de la tierra, por parte de las comunidades indígenas, variaría considerablemente, y no se podría hablar de ninguna forma equivalente de tenencia de mediana o gran propiedad, predominando el microfundio y la pequeña propiedad con menos de una UAF (5 hectáreas)[30].


Plan de desarrollo

Impactos en los territorios indígenas

En el Plan de Desarrollo se plantea la inclusión de las comunidades indígenas en los diferentes programas de ayuda y protección a poblaciones vulnerables y en peligro[32].


Estrategias de conservación

Como estrategia de conservación de los suelos se recomienda preservar las tierras con programas y actividades intensivas de manejo y conservación de los recursos naturales con plantación de bosques o reforestaciones que garanticen la regulación de los caudales, protegiendo las cuencas hidrográficas y como control de la erosión[27].


Planes de vida

Dentro de los objetivos y metas del Plan de Vida del Pueblo Eperara-Siapidara se pueden mencionar:

  • Diseñar e implementar programas de producción para satisfacer las necesidades básicas de las comunidades, teniendo en cuenta el sistema de producción tradicional.
  • Ordenamiento territorial indígena como garantía de permanencia de las comunidades y conservación de los recursos naturales[33].


Demografía

Estructura, densidad y distribución poblacional

Censos y proyecciones

La población del resguardo Maíz Blanco pertenece al pueblo Eparara Síapidara (también llamados Saija, Epená saija, Epea Pedée, Cholo). El censo DANE del 2005 reportó 3.853 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Eperara Siapidara, que representan el 0,3% de la población indígena de Colombia. El pueblo Eperara Siapidara se concentra en el departamento de Cauca, en donde habita el 49,2% de la población y Nariño con el 44,8% de la población.

Pueblo Indígenas autoreconocidos en el censo del 2005 Porcentaje población indígena nacional
Eparara Siapidara 3.853 0,3 %

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural por medio de la Resolución 069 de 2006 constituyó el resguardo Maíz Blanco y adjudicó a la comunidad 141 hectáreas. La población del resguardo según:

  • Resolución de creación número 069 de 2006 –INCODER: La comunidad estaba conformada por 51 personas agrupadas en 14 familias.
  • Proyección estadística a 2012 –DANE-: se estima que para este año la población indígena del resguardo asciende a 63 personas.

La densidad de la población con respecto al año en que se constituyó el resguardo correspondía a 2,76 hectáreas por habitantes, y con base en la proyección poblacional del DANE para el año 2012, esta densidad es de 2,23 hectáreas por habitantes.


Poblamiento y distribución espacial de la población

La comunidad Eperara-Siapidara del resguardo Maíz Blanco se encuentra asentada en el municpio de El Charco, en la parte alta del río tapaje.


Sistemas de parentesco

Parentesco

La organización social de los Eperara-Siapidara se basa en un sistema de parentesco que reconoce parientes tanto por línea paterna como materna. El conjunto de familiares de un individuo en un cuarto grado de consanguinidad constituye la parentela. La familia Eperara se caracteriza por ser extensa y monogámica; está prohibido unirse en matrimonio con algún miembro de la parentela o con alguna persona no indígena. La parentela constituye la base social de los Eperara. La organización social del pueblo Sia ha girado en torno, a los mayores, ancianos, cabezas de familias, quienes instruían, socializaban, educaban a los renacientes en la cultura y forma de vida Sia[34]. Los Eperara constituyen un patrón de asentamiento lineal, disperso y ribereño.


Movimientos migratorios y desplazamientos

Migración y desplazamiento

En el Departamento de Nariño, especialmente en la Costa Pacífica, las principales causas del desplazamiento y migración son: la violencia, el conflicto armado interno, las violaciones masivas de los derechos humanos, la infracción al Derecho Internacional Humanitario, el miedo, desalojos violentos, persecución y enfrentamientos armados entre otros. El nivel de migración y desplazamiento se agudiza a partir de 1997, cuando se intensifican los conflictos en el Putumayo. Históricamente, un gran número de familias e individuos de Nariño migró a Putumayo para participar en las sucesivas “bonanzas“ del departamento, incluyendo petróleo, plantaciones de hule, y finalmente la producción de cocaína. De hecho, se estima que el 70% de la población actual en el Putumayo tiene sus raíces en Nariño. El principal municipio receptor de la Costa Pacífica es Tumaco. Las familias de desplazados en Nariño tienen cuando menos una necesidad básica insatisfecha[35].


Vulnerabilidad poblacional

Las principales problemáticas que enfrentan las comunidades Eperara Siapidara se expresan en:

  • Las comunidades indígenas Eperara, como el resto de población del Pacífico no han contado con programas y proyectos de acueductos, alcantarillados, pozos sépticos, tazas sanitarias y manejo de basuras, que se implementen a partir de su concepción cultural.
  • Falta saneamiento, ampliación y delimitación de los resguardos de las comunidades Eperara de Nariño
  • Perdida y sobreexplotación de los recursos naturales en los territorios indígenas (sobre todo recursos maderables, recursos comestibles y deforestación de ecosistemas)
  • Invasión y pérdida de territorios indígenas por cultivos ilícitos y proyectos (energéticos)
  • Amenaza de proyectos de actividad minera carbonífera y explotación petrolera en territorios indígenas
  • Afectación a sitios sagrados
  • Contaminación de las fuentes hídricas debido a la exportación de recursos naturales.
  • Presencia de enfermedades por carencia de saneamiento básico y contaminación de cuerpos de agua (Infección Respiratoria Aguda –IRA-, diarrea, parasitosis, picadura de insectos).
  • Persistencia de enfermedades particulares asociadas al medio natural (paludismo, dengue, cólera)
  • Altos niveles de desnutrición sobretodo en la población infantil
  • Viviendas en malas condiciones
  • Debilitamiento de la medicina tradicional
  • Pérdida de autoridad y autonomía en los territorios por presencia de actores armados
  • Amenaza de desplazamiento de las comunidades por presencia agentes armados.


Seguridad y soberanía alimentaria

Seguridad alimentaria

Producción y consumo:

La actividad económica de las comunidades de resguardo Maíz Blanco es de subsistencia, orientada al autoconsumo, cuyo modo de producción es comunitario y de reciprocidad. Las principales actividades que desarrollan son agropecuarias, complementan con la caza, la pesca, la recolección de frutos silvestres, la extracción de maderas nativas para el mercado, y la elaboración de artesanías y canoas. Cultivan plátano, cacao, coco, ñame, caña de azúcar, papachina, chontaduro, yuca, arroz, banano, naranja, papaya, caimito, zapote, limón y borojó.


Soberanía alimentaria

Nuestro sistema tradicional de producción en los últimos año ha sufrido cambios ya sea por elingreso de nuevos factores como la extracción de la madera para la comercialización, lo que ha generado que los ecosistemas de la región sufran cambios y esto ha influido en que se disminuyan otros subsistemas como lo son la pesca por el descenso de los niveles de los ríos y la caza por el alejamiento y la disminución de alimento para los animales, generando con esto la perdida de la proteína animal, la cual en la actualidad nos toca comprarlo. Los Eperara tenemos en cuenta las fases de la luna, las fluctuaciones de luz y las mareas, para la realización de diferentes actividades productivas como el corte de la madera, la agricultura, la pesca y la recolección de frutos silvestres. El trabajo artesanal es en la actualidad una de las principales fuentes de ingresos en las comunidades por la labrada de la madera, con la fabricación de canoas, botes, bastones, bateas, etc. y por la elaboración de cestas provenientes del procesamiento de las venas de algunas especies vegetales como lo son la tetera, el chocolatillo, el yare y la matamba. Es de anotar, que nuestro potencial agrícola, más en los últimos años que antes, se ha reducido, lo que ha hecho, que nos volvamos netos importadores de alimentos procesados como: cereales, enlatados y lácteos. Otro de los problemas que se está afrontando en los cultivos, son las enfermedades que están atacando a estos como son: el anillo rojo causado por el conocido nematodo Rhadinaphelenchus cocophilus, la marchitez asociada con protozoarios del género phytomonas. La gualpa que ocasiona serios daños al estirpe y corona de las plantas, son las enfermedades que más ataca los cocoteros. Otra actividad al interior del sistema es la extracción y aprovechamiento de diferentes productos del bosque como son: hojas, madera, semillas, frutas, plantas, etc..., de los cuales, algunos se aprovechan en bruto y otros se procesan o transforman para su uso, es lo que se entiende como recolección. La familia Eperara como unidad productiva, hace un aprovechamiento intenso y máximo de los recursos extraídos del bosque, de tal forma, que esta actividad de recolección es de gran importancia para el abastecimiento y economía de la familia. Las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos en algunos casos, participan de esta actividad; es de resaltar que el aprovechamiento que hacemos los Eperara de los productos recolectados, se enmarcan dentro de la concepción territorial y cultural del pueblo. Dentro esta actividad, la adquisición de alimentos es fundamental, ya que muchos de los recursos recolectados hacen parte de la dieta alimenticia de nosotros los Eperara, de los cuales algunos se consumen directamente como son recolectados en el mismo monte o en la casa, otros se consumen después de sufrir algún proceso de transformación. La cacería es una actividad que consiste fundamentalmente en la captura de animales no domésticos, con fines de consumo de la familia, se hace con escopetas, lámpara, perro rastreador y lazos. Es una actividad dentro de nosotros los Eperara exclusivamente para los hombres adultos, estos a su vez, son acompañados por jóvenes que quieren iniciasen en esta labor. La cacería es una actividad por medio de la cual, se socializa gran parte del conocimiento y pensamiento Eperara; ya que una jornada de cacería puede ir de un día hasta tres, en los cuales se internan de completo en el bosque, en este tiempo el joven aprende sobre plantas medicinales, venenosas, sobre el uso de éstas, a conocer sobre el ciclo de vida y costumbres de algunos animales, algunos sitios sagrados y su importancia en la vida social y cultural de nuestro pueblo Eperara[36].


Salud y educación

Salud:

En materia de salud la situación de nuestras comunidades indígenas ha sido de desatención permanente por las siguientes razones: a. La mayoría de nuestras comunidades conservamos la cosmovisión propia, la salud ha sido trabajada por los médicos tradicionales de espanto, de mal viento, de chutún, de duende, de picadura de culebra, pulseadores, sobanderos y parteros en nuestro idioma awapit = iznakuttamkika; por medio de sus prácticas tradicionales rituales, las cuales nos han permitido sobrevivir con una mínima atención estatal. Como pueblo indígena conservamos nuestra lengua materna y, a pesar de contar con normas especiales de la Legislación Indígena Nacional, que nos amparan en cuanto a la atención gratuita en salud, no ha sido posible hacerlas cumplir en muchas oportunidades, porque los funcionarios de los hospitales y centros de salud, quienes deberían atender a cualquier ciudadano sin tener en cuenta las diferencias culturales, en muchas ocasiones no lo hacen. b. Dificultad para trasladarnos a los hospitales y centros de salud que existen en esta región (ubicados en las cabeceras municipales y en algunos poblados), ya que nuestras familias viven dispersas en extensos globos de terreno, distantes entre una hora, y hasta dos días, de camino de la carretera; tenemos tan solo caminos peatonales de trocha, cruzando quebradas y ríos mediante puentes de cable y en canoas. En los años de 1994 y 1995, la enfermera Gloria Narváez como asesora del Instituto Departamental de Salud de Nariño, formó un grupo de voluntarios indígenas a quienes dio una dotación inicial; más adelante, la UNIPA concertó con el Plan Nacional de Rehabilitación de la Presidencia de la República, la formación de 24 Promotores en atención primaria en salud; la capacitación fue realizada por la Escuela Superior de Enfermería de Nariño, en el año 1994. En 1997, la UNIPA logró concertar con el Programa BID Plan Pacífico, la actualización de algunos promotores de salud y la formación de nuevos promotores indígenas en salud. La situación en materia de salud de nuestras comunidades se ha complicado por la aparición de enfermedades típicas del clima húmedo tropical de la región pacífica, y enfermedades traídas por los no indígenas, las cuales no pueden ser tratadas por los médicos tradicionales. A partir de la expedición de la Ley 100 de 1993, nuestras familias indígenas por vez primera se vieron obligadas a conseguir y portar los carnets, por cuanto en los hospitales y centros de salud en muchas oportunidades no quieren atender a pacientes indígenas con las constancias expedidas por los gobernadores de los Cabildos. Hemos tenido que asumir la tarea de explicar a la población indígena, vinculada y afiliada al régimen subsidiado en salud, los derechos que tienen en materia de salud; el uso de carnets y certificaciones; los lugares y horarios de atención y demás aspectos relacionados con la prestación de servicios de salud, actualmente en la región. Por otra parte, es costumbre de las comunidades que cuando una persona se enferma, sus familiares salen a acompañarla; muchas veces los enfermos quedan hospitalizados y los acompañantes no tienen donde albergarse, ni los recursos para la alimentación y transporte; esta situación es similar para la consecución de citas y turnos. Lo anterior se complica aún más por cuanto los sistemas de atención propios y horarios de cada centro de salud y hospitales son distintos y desconocidos para nosotros; igualmente, la falta de recursos económicos para cubrir gastos de transporte y alimentación en casos de remisiones, es una sentida realidad. Falta sensibilidad y buenas relaciones humanas en el tratamiento especial que se debe dar a las personas indígenas que acuden a centros de salud y hospitales de las poblaciones y de la ciudad por parte de los encargados de prestar los servicios[37]. Educación: La Ley 715, en su Capítulo 2, dispone: “De las entidades territoriales: ARTICULO 151. Funciones de las Secretarías Departamentales y Distritales de Educación, en relación con la información (…) m) Consolidar y analizar la información de los municipios y remitirla al Ministerio de Educación Nacional, de acuerdo con los estándares fijados por éste, y, n) Establecer un sistema departamental y distrital de información en concordancia con lo dispuesto en los artículos 148 y 75 de esta Ley. c) Mantener actualizado el sistema de información de personal docente y administrativo y el sistema contable que estará a disposición del Ministerio de Educación Nacional, del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio y de las Secretarías de Educación, o de los organismos que hagan sus veces“[38].


Oferta institucional

Oferta institucional

Estatal

La gobernación de Nariño a través de su Plan de Desarrollo Departamental “Nariño Adelante” 2012 – 2015, fundamenta su accionar en el proceso de la construcción colectiva del Plan de Desarrollo, en donde el Gobierno Departamental se compromete en acompañar a los pueblos indígenas y a las comunidades afros en la gestión para formular e implementar sus planes de vida, encaminados al fortalecimiento cultural, social, económico, ambiental y político. Será una prioridad en la agenda del Gobierno Departamental la interlocución nacional e internacional para lograr el respeto a los pueblos y sus territorios, enfrentados a la crisis humanitaria, la presencia de cultivos de uso ilícito y el conflicto armado, en especial para los pueblos Awá, Kofán y Eperara-Siapidara. Se adoptarán e implementar los planes de salvaguardia de los pueblos Awá, Inga, Cofan y Eperara Siapidara. Se Consolidará los mecanismos de coordinación entre la justicia indígena y el sistema judicial estatal. Se Promoverá la creación de una universidad intercultural a partir del fortalecimiento de la Escuela de Derecho propio del Pueblo de los Pastos. Ofrece fortalecer la medicina tradicional indígena, mediante el fortalecimiento de la Salud Ancestral, Cultura y Educación Intercultural, la Autoridad, Autonomía y Justicia y los procesos propios para los proyectos productivos- Minga y Pervivencia. De igual manera se concertarán agendas para el desarrollo de los acuerdos priorizados en las tres subregiones de la costa pacífica, en temas de fortalecimiento de educación, salud, desarrollo productivo, entre otros.[39]


Organizaciones indígenas

Las organizaciones presentes en territorio nariñense son la Asociación de Cabildos Indígenas Eperara Siapidaara – ACIESNA, La Unidad Indígena del Pueblo Awa – UNIPA, el Cabildo Mayor Awa de Ricaurte – La Asociación de Cabildos y/o Autoridades Tradicionales Indígenas del Nudo de los Pastos – SHAQUIÑAN y el Resguardo Inga de Aponte. Estas fundamentan sus actividades en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas de Nariño y Colombia.[2]


ONG y organizaciones privadas

Las organizaciones privadas y las ONGs apoyan a las comunidades indígenas en procesos de visibilizacion de la situación del conflicto de sus territorios, además ayudan a generar espacios para la puesta en marcha de iniciativas que ayuden a mitigar estas multiples problematicas. La organización Human Rights Watch ONG internacional defensora de los Derechos Humanos Human Rights Watch brinda acompañamiento al pueblo Awa en casos infortunados como masacres y desplazamientos.[40]

Organizaciones locales como FUNDEPAZ acompañan a las comunidades en espacios propios, debido a la confianza y agradecimiento que estas les tiene, recientemente esta organización formó parte del Encuentro de Intercambio de Experiencias de Organizaciones Etnicoterritoriales del Proyecto Bosques y Territorio con ACIN, realizado en el Predio el Verde Diviso, jurisdicción del Municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, un evento apoyado por la organización Oxfam GB que es una organización internacional, británica, de carácter independiente, de cooperación y acción humanitaria. El principal objetivo de este evento fue Propiciar un espacio de aprendizaje y reflexión sobre mecanismos de protección y control del territorio, a partir de las experiencias de las guardias Indígenas de ACIN, UNIPA y los cabildos de Chigorodó y Mutatá con las organizaciones afrodescendientes e indígenas que no tienen Guardia, que permita el conocimiento y fortalecimiento de mecanismos de abordaje y problemáticas concretas, especialmente de las mujeres participantes en estos procesos. Participaron las siguientes organizaciones: la Asociación de cabildos Indígenas del Norte del cauca- ACIN, la Unidad Indígena del Pueblo Awá-UNIPA, el Cabildo Mayor de Mutatá, el cabildo Mayor de Chigorodo, el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Medio Atrato- COCOMACIA, EL Consejo Mayor del Alto Guapi, la Federación de la Comunidad Awá del Ecuador-FCAE y el Cabildo Mayor Awá de Ricaurte- CAMAWARI[41]


Agencias de cooperación internacional

Nariño es uno de los departamentos en los que la cooperación internacional hace mayor presencia debido a la situación actual de conflicto que padece. Se encuentran la mayoria las agencias del SNU como los ACNUR, PNUD, FAO, OIM, ONUMUJERES, UNODC y OCHA, que interactúan con cooperantes como el NRC, la AECID, OXFAM, Solidaridad Internacional, entre otros.

Estos desarrollan procesos de fortalecimiento de gobernabilidad, autonomía, derecho propio, seguridad alimentaria, mujer y genero, derechos humanos, entre otros. Un ejemplo claro de intervención en los territorios es el “Programa Conjunto Ventana de Paz” que busca consolidar las capacidades, activos locales y regionales para la construcción de la paz y el desarrollo, mediante el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la participación ciudadana, la convivencia y el desarrollo socio-económico sostenible, e incorporando las perspectivas étnico-cultural y de género como condición necesaria para avanzar en el logro de los ODM. Se realiza en municipios de la costa pacífica y de la frontera andina del Departamento de Nariño, región que registra índices de violencia, pobreza, y una concentración de cultivos ilícitos superiores al promedio nacional. Se propone implementar un modelo innovador de construcción de paz con enfoque territorial y de género replicable en otras regiones del país a través de iniciativas estratégicas para la prevención y gestión de crisis y conflictos, para el fortalecimiento del Estado de derecho y para la recuperación de los medios de vida y la promoción del desarrollo socio-económico.[42]

Así mismo en años anteriores la cooperación Vasca a través de la Organización MUNDUBAT apoyo a ACIESNA en proyectos como Restablecimiento de condiciones de seguridad alimentaria indígena del pueblo Eperara – Siapidaara en el Departamento de Nariño y Fortalecimiento Del Sistema Tradicional de Producción como Estrategia para el Ejercicio Del Control Territorial del Pueblo Eperara Siapidaara y Empoderamiento de las Mujeres Indígenas en la Organización.[43]

La Red Latinoamericana de Juventudes Rurales, El Banco interamericano de Desarrollo y BID Juventud Programa de Desarrollo y Alcance Juvenil, ofrecen el Concurso Latinoamericano de Proyectos Juveniles Rurales que para el caso del Pueblo de los Pastos se propueso por parte de los y las jóvenes “Capacitar de forma estratégica a 600 jóvenes del resguardo de Cumbal con el desarrollo de actividades organizativas y conocimientos propios indígenas que posibiliten el fomento de las habilidades y valores de la cultura, a la vez, permitan recrear las prácticas tradicionales existentes en el resguardo. Y en el termino de 20 meses tener mínimo una organización constituida por cada vereda y cada una con su iniciativa presentada al centro de la juventud.”[44]

Lo anterior evidencia el apoyo de la cooperación internacional en diversos temas buscando la participación eficaz y eficiente de las comunidades en los procesos realizados.


Aspectos jurídicos y legales

Trámites y necesidades en materia territorial

En 1558 la Corona Española realizó el primer censo de la población indígena andina, contabilizando 19.000 familias en lo que en la actualidad es el Departamento de Nariño. Algunos pueblos desaparecieron totalmente, mientras que en los restantes se ha dado un fenómeno gradual de disminución de la población. Todo como consecuencia de la resistencia a la invasión española, la desigualdad y la discriminación hacia el mestizaje social que, sumados al despojo injusto de las tierras, han llevado a los pueblos indígenas a someterse a cambios en su pensamiento, cultura usos y costumbres, hasta su transformación y adaptación hacia formas culturales de la sociedad no indígenas. Lo anterior se une a una situación de opresión que ocasionó la renuncia a la propiedad social y comunal de la tierra, hecho que llevó a la adopción obligatoria del concepto de propiedad privada e introdujo a las comunidades en una economía de mercado en condiciones de marginación. Hoy en día el Departamento al que pertenece el resguardo presenta una distribución inequitativa de la tierra, ya que la mayor parte, especialmente aquella que es apta para actividades agrícolas, se encuentra en muy pocas manos[45]. En el caso de los Eperara, los territorios no son suficientes para que las comunidades puedan desarrollar su vida social, económica y cultural, ya que la extensión del resguardo no es suficiente para cubrir las necesidades de crecimiento de la población. Además, el territorio titulado no tiene las condiciones óptimas para la agricultura, debido a la infertilidad de los suelos y a que durante la mayor parte del año se presentan inundaciones. Por último, la explotación de los recursos naturales y madera, por parte de compañías y personas ajenas a los indígenas, debilita su auto subsistencia y viola la ley, no sólo indígena, sino nacional[46]. El resguardo obtiene su titulación mediante el Acuerdo 069 del 17 de Agosto de 2006, del INCODER[47]. Necesidades: Es preciso promover acciones en favor de la protección de la diversidad y la conservación biológica del territorio, atendiendo especialmente los derechos de las comunidades en cuanto al acceso a la propiedad de los recursos genéticos y a la participación en el proceso de reconocimiento de los territorios indígenas como entidades territoriales del país; además, se requiere de una atención especial y un apoyo constante a la cultura y necesidades particulares de estos sectores. Es de vital importancia desarrollar proyectos que busquen el fortalecimiento de la cultura y la calidad de vida de la población[48].


Instrumentos internacionales, jurisprudenciales, legales y generales

Cuando se trata de la consideración por la autonomía territorial, es necesario hacerlo a partir de términos de respeto por una jurisdicción indígena propia, para lo cual es posible retomar lo que la Corte Constitucional argumenta en la sentencia T-552 de 2003 cuando afirma que: “Hasta aquí se tendría que para que proceda la jurisdicción indígena sería necesario acreditar que 1) Nos encontramos frente a una comunidad indígena, que 2) Cuenta con autoridades tradicionales, que 3) Ejercen su autoridad en un ámbito territorial determinado. Lo anterior, sin embargo, no sería suficiente por cuanto se requiere, además, establecer la capacidad de esas autoridades de los pueblos indígenas para ejercer jurisdicción conforme a usos tradicionales. Esto es, puede existir un reconocimiento formal de resguardo y cabildo, pero no darse materialmente los supuestos de la jurisdicción, por carencia de normas y prácticas específicas de control social, por ausencia de procedimientos de juzgamiento, o porque las autoridades tradicionales han dejado de ejercer ese tipo de funciones”[49].

  • La Corte Constitucional, con el aval de la Constitución Política, ha afirmado en la Sentencia T-769 de 2009, que es necesario reconocer la diversidad étnica y cultural de la Nación. Lo anterior, dado como principio fundamental desde el punto de vista democrático, participativo y pluralista del país.
  • Así, estas comunidades indígenas comparten costumbres ancestrales, hecho que implica un esquema de valores propios que identifican su cultura y su tradición; por esta razón gozan de un trato constitucional especial que define a los resguardos como propiedades colectivas, de naturaleza inajenable, inalienable, imprescriptible e inembargable.
  • Tales características especifican el derecho de las comunidades sobre su propiedad colectiva como factor de suma importancia, ya que permite el respeto de su cultura, valores propios y de sus características como comunidad indígena, que son reconocidas por convenios internacionales, igualmente ratificados por el Congreso[50].
  • Mediante Sentencia SU-039 de 1997, la Corte Constitucional afirma que la comunidad indígena ha pasado de la realidad fáctica y legal a su constitución objetiva como sujeto de derechos fundamentales. Así, deja en claro que la explotación de recursos en las zonas correspondientes al territorio indígena, debe hacerse de manera proporcional, de tal forma que el Estado propenda por la integridad social, cultural y económica de dichas comunidades. Lo anterior, en aras del respeto a los derechos fundamentales del colectivo, que es efectivamente una entidad cohesionada como grupo humano y como cultura[51].

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, sugiere al Estado que, en coordinación con los representantes y voceros de las comunidades afectadas, adopte y aplique las medidas necesarias para que la población cuente con la presencia de las instituciones estatales, y de esta forma evitar la violación de los Derechos Humanos. Lo anterior compromete al Gobierno para brindar el apoyo político y económico que sea necesario, así como a contribuir en la gestión de una presencia permanente de la Defensoría del Pueblo en la región[52].


Conflicto armado interno, DDHH y DIH

Violaciones DDHH

El resguardo es propiedad de la etnia Eperara-Siapidara y se encuentra ubicado en el Municipio del Charco, Nariño, subregión del Sanquianga, en la llanura pacífica nariñense; se caracteriza por estar en medio de la selva húmeda tropical y por contar con ríos y esteros que permiten la movilidad, además de poseer una gran riqueza ambiental y minera. Lastimosamente, factores como su importancia estratégica, la riqueza natural y la escaza presencia estatal, han hecho de la zona un escenario propicio para el asentamiento de grupos ilegales y de narcotraficantes, que se establecen y disputan el control territorial con la fuerza pública[53], violando los derechos de los pueblos indígenas que habitan el territorio y haciendo de la población civil un objetivo militar que, en medio del fuego cruzado, es vulnerable a múltiples violaciones a los Derechos Humanos, entre las que se encuentran:

  • Derecho a la vida.
  • Derecho a la libertad.
  • Derecho a vivir en paz.
  • Derecho a la seguridad.
  • Derecho a la integridad física y mental.
  • Derecho a no ser desplazado por la fuerza de sus tierras o territorios.
  • Derecho a que no se desarrollen actividades militares en territorios indígenas.
  • Derecho a la libre determinación.
  • Derecho a la autonomía y el autogobierno.
  • Derecho a la conservación y protección del medio ambiente y de la capacidad productiva de sus tierras y recursos.
  • Derecho a las tierras, territorios y recursos que se han poseído tradicionalmente, ocupado, utilizado o adquirido.
  • Derecho a mantener y desarrollar sistemas o instituciones políticas, económicas y sociales.


Infracciones al DIH

Entre las múltiples infracciones al Derecho Internacional Humanitario se encuentran:

  • Reclutamiento forzado: los responsables de este tipo de actividad son los grupos al margen de la ley, que se valen de los niños, niñas y jóvenes indígenas para utilizarlos en sus acciones.
  • Restricciones: las FARC, como método de contensión contra otros grupos armados, aplican medidas restrictivas: horarios de circulación por los ríos, vigilancia de la población civil y amenazas en contra de las autoridades, que impiden la movilidad, hecho que imposibilita la libre circulación de las personas, el transporte de alimentos y de artículos de primera necesidad. Las restricciones a la movilidad descritas generan a la vez el confinamiento de las comunidades, puesto que no pueden desarrollar normalmente sus actividades cotidianas y tradicionales, y ponen en riesgo la salud y la seguridad alimentaria de los habitantes del resguardo.
  • Desapariciones: la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas (CBPD), en El Charco, Olaya Herrera y Santa Bárbara-Iscuandé, ha reportado que entre el 1 de Enero y el 31 Diciembre de 2010, se cuenta con 12 personas desaparecidas[54].
  • Presencia de cultivos Ilícitos: debido a las condiciones geográficas y climáticas, este territorio se ha convertido en una de las regiones con la mayor cantidad de cultivos de hoja de coca, el 90% del total de todo el Departamento de Nariño; esta situación ha hecho que los grupos armados ilegales como las FARC, el ELN y las bandas criminales, se establezcan en la zona y que la fuerza pública realice fuertes operativos militares para retomar el control de la misma. En el 2007 se registraron 1728 hectáreas de hoja coca sembradas en este Municipio.
  • Presencia de actores armados en el territorio: en el Pacifico Nariñense, zona en la que se encuentra el resguardo, se registraron 252 confrontaciones armadas en el periodo 2003-2008, 30% del total registrado en el Departamento de Nariño, de las cuales el 37% (92) fueron por iniciativa de la fuerza pública y el 63% (160) por iniciativa de grupos armados ilegales. Específicamente en los municipios con presencia de la etnia Eperara Siapidara, se registraron 151 confrontaciones armadas, de las cuales 14 corresponden al Municipio del Charco; 54 de estas confrontaciones fueron iniciadas por la fuerza pública y 97 por los grupos ilegales.
  • Homicidios: entre los años 2003-2008 se presentaron 130 homicidios en los municipios con presencia de la etnia Eperara Siapidara; 58 ocurrieron en el Municipio del Charco, Nariño, al cual pertenece este resguardo. Existe un sub-registro que indica cómo se ha presentado un aumento en el número de homicidios en contra de indígenas de esta etnia, puesto entre 1990 y 2008 no se registraron asesinatos de indígenas.
  • Secuestros: este tipo de acciones está relacionado con la presencia de narcotraficantes y grupos armados legales e ilegales que se disputan el control territorial; es un mecanismo de intimidación de la población civil y una forma de financiación que permite continuar con la guerra. En los municipios de la región pacifica Nariñense que cuentan con la presencia de indígenas Eperara Siapidara, se encontró que, entre el 2003 y 2008, se presentaron 46 secuestros, de los cuales 4 ocurrieron en el Municipio del Charco, aunque ninguno de ellos afectó directamente a la población indígena.
  • Desplazamiento forzado: en la región pacifica nariñense, durante el 2003 y 2008, se reportaron 63.586 personas desplazadas, 61% del total de desplazados en el Departamento de Nariño; de ellos, 55.956 (88%) lo hicieron individualmente, mientras que 7.630 (12%), lo hicieron colectivamente. El Charco es uno de los municipios con mayor índice de expulsión de personas en la región pacifica, 21.050 casos, y registra la recepción de 16.904 desplazados[55].
  • Según el RUPD (Registro Único de Población Desplazada), durante el 2010 fueron desplazados 174 familias, 632 personas, en el Municipio de El Charco; mientras que el mismo Municipio recibió 260 personas, de 60 hogares, desplazadas en el marco del conflicto armado. Durante el período 2005-2010, el Municipio tuvo un total de 22.913 personas desplazadas, 4.668 hogares, y acogió 16.847 personas, 3.224 hogares[56]
  • Desplazamiento Masivo: el 28 de Marzo de 2009, debido a combates entre grupos armados ilegales y la fuerza pública, se presentó el desplazamiento de aproximadamente 1000 personas, 220 familias, de las Veredas La Vega, Pulbuza, Bocas de Pulbuza, Playa Morrito, Maíz Blanco y Alterón y Tribiño, hacia Veredas cercanas[2].
  • Por otra parte, el 2 de Abril de 2011, en la Vereda Vuelta Larga y Brazo Seco del Municipio del Charco, debido a enfrentamientos entre el Batallón Fluvial de Infantería de Marina N. 10, la Brigada Móvil N. 19, y las FARC, se presentó el desplazamiento de 50 familias hacia las veredas de Rosario y Magdalena; las victimas regresaron a sus lugares de origen una vez finalizados los enfrentamientos. Sin embargo, se presentaron daños en la escuela y en varias viviendas.
  • En marzo de 2011, 25 familias fueron desplazadas de las veredas la Pampa, Secadero, y Brazo Patiano hacia un Caserío cercano debido a enfrentamientos entre las FARC y la fuerza pública.
  • Presencia y accidentes con Minas antipersonales (MAP) y Municiones sin estallar (MUSE): en los municipios con presencia de la etnia Eperara Siapidara se registraron 56 casos de este tipo, 46 incidentes y 9 accidentes, que dejaron 22 víctimas. En el Municipio de El Charco se presentaron 6 registros entre 2003 y 2008.[57]


Actores armados

Grupos ilegales:

  • FARC: Frente 29, Columna Aldana; Columna Móvil Antonio José de Sucre.
  • ELN: Frente Comuneros del Sur.
  • Grupos post-desmovilización de las Autodefensas: Rastrojos, Organización Nueva Generación y Águilas Negras.

Fuerzas Armadas:

  • Brigada XXIX del Ejército: Batallón Boyacá con sede en Pasto; Grupo Cabal, con sede en Ipiales.
  • Brigada Móvil No.19.
  • La Armada.
  • Policía Nacional[58].


Respuestas al conflicto

Como respuesta a las múltiples necesidades de las comunidades del Pueblo Eperara, éste propone su plan de vida, que se asume para:

  • “En primer lugar: fortalecer su identidad como elemento fundamental que permite asumirse como miembros de un pueblo indígena. En segundo lugar: para la participación en la toma de decisiones y la búsqueda de mejores condiciones de vida. En tercer lugar: para hacer conciencia de problemáticas que se deben analizar desde la visión integral y proponer alternativas de solución, como, por ejemplo, acerca de la juventud, los niños, las mujeres, los ancianos, el territorio, entre otros. En cuarto lugar: para el establecimiento de estrategias que, además de la defensa, propongan y apunten hacia la construcción de nuevas formas de relación con diferentes actores sociales en los siguientes niveles: interno: entre los miembros de las comunidades; local: donde se encuentran otros pueblos indígenas, otros grupos sociales y las entidades con las cuales se relacionan; regional: donde intercalan las organizaciones indígenas con las diferentes instituciones públicas y privadas; nacional: donde las organizaciones nacionales y otras organizaciones se constituyen en el espacio político organizativo y representativo del movimiento indígena del país, frente al Estado Nacional hacia el exterior”[59].

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ACNUR, destaca la necesidad de que la fuerza pública y los grupos armados ilegales acaten de manera inmediata y obligatoria, y den cumplimiento, a las normas de Derecho Internacional Humanitario. Así, será necesario abstenerse de realizar ataques contra la población civil y limitar los efectos contraproducentes, para la comunidad, de las operaciones militares[60]. Por su parte, la ONU en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ratifica el derecho de estos a ser diferentes y respetados como tales, libres de toda forma de discriminación y capaces de ejercer su derecho al desarrollo de acuerdo con sus necesidades e intereses. Además, reconoce la imperiosa necesidad de respetar y promover los derechos propios de dichos pueblos, tales como la libre determinación, la autonomía y el autogobierno en cuestiones políticas, sociales y culturales, y afirma que el Estado tiene la obligación de adoptar las medidas pertinentes para asegurar la protección de los mismos[61] El convenio 169 de la OIT, sobre Pueblos Indígenas y Tribales, ratificado por el Estado colombiano y aprobado por el Congreso, mediante Ley 21 de 1991, busca reivindicar los derechos a la autodeterminación, el autogobierno y la propiedad de sus territorios ancestrales[62]. Según el Auto 004 de 2009, el Estado colombiano tiene la obligación de prevenir las causas de desplazamiento forzado y atender con enfoque diferencial a la población indígena que lo padece; para ello, ordena que se diseñen e implementen planes de salvaguarda étnicos y programas de garantías de los derechos de los pueblos indígenas afectados por el desplazamiento forzado y el conflicto armado[63].


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